El Tesoro quedó habilitado para actuar en el mercado cambiario, pero solo con recursos provenientes del superávit fiscal.
El Gobierno anunció que el Tesoro participará en el mercado cambiario para frenar la presión sobre el dólar. La medida representó un giro respecto del esquema pactado con el Fondo Monetario Internacional, que limitaba las intervenciones oficiales únicamente al alcanzar el techo de la banda establecida.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, informó que la decisión buscó garantizar liquidez y normalidad en las operaciones. La autorización se dio tras consultas con el FMI, que impuso una condición clave: las ventas de dólares deberán financiarse exclusivamente con excedentes fiscales.
Fuentes del Palacio de Hacienda señalaron que el Fondo aceptó la operatoria porque no compromete las reservas netas del Banco Central ni aumenta la deuda. El director del BCRA, Federico Furiase, lo sintetizó con una frase contundente: “Al Fondo Monetario le pareció genial”.
El contexto político y económico explica la urgencia. El dólar llegó a $1.385 el lunes, muy cerca del techo de $1.467, en medio de la tensión electoral y la incertidumbre financiera. Para contener esa dinámica, el Tesoro utilizó su margen fiscal, aunque el mercado cuestiona la sostenibilidad de esa estrategia.
En julio, el superávit primario alcanzó $1,74 billones, con un aumento del 41% interanual. Sin embargo, los intereses capitalizables de la deuda sumaron $19 billones, una cifra que multiplicó por cinco el gasto en jubilaciones de ese mes. Ese contraste puso en duda la solidez del resultado fiscal y, por extensión, la capacidad del Tesoro de sostener las intervenciones.
La reacción de los inversores fue inmediata. Los bonos soberanos retrocedieron hasta 3% y el riesgo país avanzó hacia los 950 puntos básicos. Para los analistas, esa dinámica reflejó la desconfianza sobre la consistencia del programa económico.
El Gobierno insistió en que el régimen de bandas cambiarias sigue vigente. Furiase aseguró que las ventas de dólares del Tesoro son temporales y responden al clima electoral. Recalcó que no se usan reservas del BCRA ni fondos del FMI, sino que se recurre a excedentes presupuestarios.
No obstante, los operadores ya detectaron movimientos previos. Estimaciones privadas calcularon que el Tesoro colocó unos u$s300 millones en las últimas semanas. Aunque esa acción permitió moderar al dólar, persisten dudas sobre la capacidad de sostener las intervenciones en el tiempo.
La condición del FMI marcó un límite político y económico: el Gobierno puede intervenir en el dólar, pero solo mientras conserve un superávit fiscal real y verificable.
