El oficialismo competirá contra candidatos moderados como Santilli y Manes, y busca afinar su discurso.
El oficialismo está a punto de replantear su estrategia de campaña de cara a las elecciones legislativas. Las definiciones políticas que adoptó Juntos por el Cambio, que dejaron a Horacio Rodríguez Larreta como líder emergente del espacio, causaron impacto entre los principales referentes del Frente de Todos.
El análisis que comienza a imponerse en la “mesa de los lunes”, que esta semana se reunió en la quinta de Olivos, es que la impronta del alcalde porteño (y de los candidatos bajo su ala política, Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires y María Eugenia Vidal en la Ciudad) llevará a Juntos por el Cambio a una campaña de tono moderado.
De esa manera, la confrontación directa con Mauricio Macri y su gestión pierde peso. Tanto Alberto Fernández, como Santiago Cafiero han subido al ring al expresidente en más de una ocasión.
A la moderación que podrá mostrar Santilli, se suma la de Facundo Manes, que no tiene experiencia en la arena política, y que está lejos de un discurso agrietado. Manes a su vez tendrá detrás la estructura territorial histórica de la UCR en el interior bonaerense, ya de por si refractario al kirchnerismo.
En ese juego de moderación, juega mucho Sergio Massa, quien se ha mostrado en las últimas semanas en la primera sección electoral, con agenda de gestión y de seguridad, además de un lenguaje que pueda seducir a los votantes blandos. En ese marco, se desarrolla la agenda de la Cámara Baja, con Ganancias, Monotributo, la iniciativa que busca reconvertir planes sociales en empleo y aún no fue presentada.
En el FdT detectan a su vez que han perdido terreno en la franja joven. En ese marco, ayer el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, presentó el Consejo Multisectorial de la Juventud, que busca restablecer vínculos con franjas de votantes que años atrás acompañaban al kirchnerismo.
