Se trata de Federico “Fred” Machado, un empresario aeronáutico argentino acusado de narcotráfico y lavado de dinero.
José Luis Espert dio el salto a la política nacional en 2019 con una candidatura que irrumpió en la escena pública con una fuerte impronta liberal. Su figura creció al calor de un discurso disruptivo que anticipó muchos de los elementos que luego consolidó Javier Milei: odio a la izquierda, desprecio por el Estado, reivindicación del mercado como única vía y uso intensivo de redes sociales. Detrás de ese armado, sin embargo, hubo un operador clave que hoy enfrenta cargos gravísimos en Estados Unidos. Se trata de Federico “Fred” Machado, un empresario aeronáutico argentino acusado de narcotráfico y lavado de dinero.
Machado fue arrestado en abril de 2021 en Neuquén, a pedido de la Justicia de Texas. En ese estado, enfrenta acusaciones por tráfico de cocaína y fraudes financieros por más de 350 millones de dólares. Desde entonces, permanece en prisión domiciliaria en la ciudad de Viedma, Río Negro, mientras la Corte Suprema evalúa su extradición.
Su vínculo con Espert quedó expuesto cuando se difundió una imagen de campaña donde ambos posaban junto a un avión privado. “Gracias a Fred Machado por el excelente vuelo que hemos tenido”, dijo el entonces candidato en un acto realizado en abril de 2019. Aunque Espert minimizó el episodio como un traslado aislado, distintas fuentes que participaron de la campaña señalaron que el apoyo del empresario fue mucho más amplio.
Machado ofreció un avión con piloto a disposición, un vehículo blindado y aportes en efectivo. La suma concreta que entregó nunca quedó clara. Algunos mencionaron un piso de 2,5 millones de dólares. Otros sugirieron montos aún mayores. En cualquier caso, ese financiamiento resultó vital para que el Frente Despertar superara los primeros obstáculos legales y logísticos rumbo a las elecciones.
El primer contacto se produjo en el aeropuerto de San Fernando, adentro del avión del empresario. Participaron Espert y dos de sus principales armadores, Nazareno Etchepare y Gonzalo Díaz Córdoba. Tras una charla breve, el candidato se retiró con promesas que incluyeron movilidad aérea, dinero y estructura para la campaña. Días más tarde, volvió a agradecer públicamente a Machado en un acto en Viedma.
Quienes formaron parte del espacio reconocieron que hubo sospechas sobre el origen de los fondos. Algunos, incluso, evitaron subirse a los aviones. “Nunca me subí a ese avión”, advirtió uno de los integrantes del equipo técnico. A pesar de los recelos, Espert mantuvo la relación con el financista y aceptó sin reparos los recursos ofrecidos. Según un testimonio, incluso se mostró impaciente cuando se demoró la entrega de la camioneta Cherokee blindada.
Machado operaba en Estados Unidos a través de la empresa South Aviation. Registró más de mil aeronaves con matrículas norteamericanas mediante un entramado de fideicomisos, lo que le permitió eludir controles más estrictos en vuelos internacionales. Las autoridades estadounidenses sostienen que ese esquema facilitó el transporte de droga desde Sudamérica hacia América Central y el Caribe, en coordinación con organizaciones criminales como el cártel de Sinaloa.
El Departamento de Justicia de EE.UU. lo acusa de liderar una red que también realizó operaciones de lavado de dinero y estafas mediante un esquema Ponzi con la supuesta venta de aviones. “El Gobierno estadounidense continúa trabajando con el de Argentina para extraditar a Federico Machado”, confirmó recientemente una vocera oficial ante una consulta sobre el estado del proceso.
Durante la campaña presidencial de 2019, el Frente Despertar sufrió varias turbulencias. La salida del aliado partidario Alberto Asseff y los problemas judiciales con las listas bonaerenses obligaron a Espert a rearmar la estrategia en tiempo récord. El financiamiento se volvió un problema crítico. Según trascendió, Machado interrumpió sus aportes días antes de las PASO. En ese contexto, creció el malestar interno y comenzaron los reproches cruzados.
En julio, el equipo convocó al consultor estadounidense Dick Morris. En una reunión en el hotel Four Seasons, frente a los principales referentes del espacio, Machado aseguró: “Yo cumplí con mi parte”. Esa frase selló un clima de desconfianza que ya era inocultable.
Cinco días antes de las primarias, la camioneta Cherokee que usaban Espert y Rosales recibió impactos mientras se dirigía a un canal de televisión. Nadie resultó herido. Los protagonistas descartaron un atentado y lo atribuyeron a un intento de robo. La policía identificó que el vehículo estaba registrado a nombre de un primo de Machado.
El resultado electoral fue pobre. Espert cosechó apenas un 2,2% de los votos y quedó en el sexto lugar. Tras el fracaso, designó a Rosales como nuevo jefe de campaña y desplazó a Etchepare, aunque este último conservó la candidatura a diputado nacional por CABA.
En los últimos meses, el vínculo entre Espert y Milei se recompuso. Luego de una relación tensa que incluyó acusaciones de soborno y una ruptura pública, el Presidente lo ungió como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, pese a resistencias internas en La Libertad Avanza.
