Ya está terminada la primera animación con protagonista afroamericana. El trailer circula en internet. Se estrena en 2009.
Si el –medio– negro Barack Obama puede ser presidente de Estados Unidos, ¿por qué la princesa del próximo cuento de hadas de Disney no puede ser –totalmente– negra? A esa conclusión se llega fácilmente cuando la empresa del ratón Mickey anuncia, como acaba de hacerlo, que uno de los estrenos grandes de 2009 será The Princess and the Frog.
Una película de animación tradicional, el regreso de la firma al cuento de hadas y la primera vez en su historia –ya hubo una árabe en Aladdin, una india en Pocahontas y una china en Mulan– en que la princesa del cuento será afroamericana.
La historia del film es la de la fábula tradicional: la joven que encuentra a una rana que afirma ser príncipe. El proyecto viene cocinándose en Disney hace ya unos cuantos años –más de un lustro– y tuvo una cantidad enorme de problemas debido, fundamentalmente, a que la comunidad negra de los Estados Unidos, por paradójico que parezca, puso reparos varios.
La comunidad es sensible con respecto a la forma en que se la representa. De hecho, y mucho antes de que The Princes and the Frog empezara siquiera a imaginarse, gran parte de los apuntes caricaturescos acerca de los negros (labios grandes, la costumbre de comer sandía) habían sido eliminados en las versiones para televisión de los cortos clásicos de, por ejemplo, Warner Bros.
En el caso de este film, hubo que cambiar el nombre de la protagonista: originalmente se llamaba Maddy, pero sonaba a caricatura de las mujeres negras de baja extracción social, organizaciones como la NCAAP (National Association for the Advancement of Colored People, la más importante y antigua de las que luchan en favor de la comunidad negra) protestaron, y ahora la princesa se llama Tiana.
Luego ella era, en principio, una criada en la mansión de una familia blanca, pero eso también cambió. Finalmente, el título original, The Frog Princess (“La princesa rana”), parecía ofensivo y debió invertirse. La película sufrió, con cada cambio, retrasos que obligaron a posponer el lanzamiento para el año que viene. Con el cambio de título, parecía que las nubes se disipaban.
Pero no: en un artículo publicado en el Charlotte Observer –diario de Nueva Orleáns y lectura obligada de la comunidad negra–, el columnista William Blackburn dijo que “esta historia de una princesa está ambientada en Nueva Orleáns, sitio de uno de las tragedias más devastadoras para la gente de color. Y además incluye a una bruja que practica vudú y un cocodrilo como personaje cómico. Cuando uno mezcla Nueva Orleáns, vudú y cocodrilos, se acabó toda diversión”.
En medio de toda la controversia, apareció Angelina Jolie, madre adoptiva de una nena negra llamada Zahara. Una nena que juega a las princesas. “Todavía no hay una película de Disney donde la princesa sea negra, y eso me enoja, porque nuestras hijas quieren identificarse con ellas.” Claro que todavía no se sabía de este estreno.
El film está, de todas maneras, prácticamente terminado y el primer trailer puede verse en internet. Se estrena en 2009. Un timing perfecto si, como indican muchos analistas, Estados Unidos tendrá por primera vez un presidente negro. Y nadie mejor que Disney para celebrarlo: después de todo, es el único director que sigue produciendo después de muerto.
