Legisladores alineados con gobernadores facilitaron el avance del oficialismo y pusieron en jaque la influencia de Cristina Kirchner en la definición electoral.
La interna del peronismo quedó al descubierto en el inicio de las sesiones extraordinarias, cuando un grupo de diputados de Unión por la Patria decidió sostener la continuidad de las PASO sin atender la postura del bloque. «Nosotros no rompemos nada, porque esto ya está roto», argumentó uno de ellos, mientras quedaba claro que legisladores alineados con algunos gobernadores facilitarían la estrategia del oficialismo.
En un intento de mostrar unidad, el bloque liderado por Germán Martínez había anunciado que no daría quórum ni firmaría dictámenes sin que antes se tratara el Presupuesto en vez de la reforma electoral. Sin embargo, esa postura se desmoronó rápidamente. Cuatro legisladores, dos de Santiago del Estero y dos de Catamarca, presentaron un dictamen propio y habilitaron el debate sobre la suspensión de las PASO en la sesión del jueves.
Raúl Jalil había instruido a los diputados de Catamarca para que acompañaran parte de la Ley de Bases y otros proyectos. En el caso de Gerardo Zamora, su respaldo al oficialismo se dio con ausencias estratégicas en votaciones clave, pero en esta oportunidad, su rol fue más directo. Aunque no pertenece formalmente al PJ, su vínculo con Cristina Kirchner quedó demostrado cuando la ex presidenta realizó su primer acto como titular del peronismo en esa provincia.
El resultado del debate en comisión representó un revés para la ex mandataria. Los diputados alineados con los gobernadores ignoraron su estrategia y contribuyeron a que la suspensión de las PASO avanzara. Esto favorece los intereses de Axel Kicillof, quien mantiene abierta la posibilidad de definir un calendario electoral propio en la provincia de Buenos Aires.
Cristina Kirchner, anticipando el desenlace, evitó dar directivas explícitas antes del tratamiento del tema. En la reunión de bloque, Máximo Kirchner tampoco intervino. En su lugar, Mario Manrique tomó la palabra y defendió el rechazo a la suspensión de las PASO, argumentando que las estrategias provinciales debían subordinarse a la conducción nacional. Su postura generó malestar en los legisladores del interior.
El rechazo al dictamen oficialista se sostuvo en distintos argumentos: desde evitar darle un triunfo legislativo al Gobierno hasta no contrariar una herramienta electoral impulsada por Néstor Kirchner. Pero el trasfondo bonaerense fue determinante en la resistencia a la iniciativa.
Si las primarias quedan sin efecto, Kicillof tendrá un escenario más propicio para desdoblar las elecciones provinciales y municipales. Esta posibilidad cuenta con el respaldo de los intendentes que buscan mayor autonomía en la definición de candidaturas y un reparto más equitativo del protagonismo político, reduciendo la centralidad de Cristina Kirchner en la campaña.
En cambio, con las PASO vigentes, el gobernador bonaerense se enfrentaría a un esquema más complejo. Convocar a una tercera fecha electoral en caso de primarias unificadas y generales separadas, o incluso a cuatro si ambas se desdoblan, implicaría un desafío considerable.
La tensión se evidenció en el plenario de comisiones. Martínez, Cecilia Moreau, Paula Penacca y otros referentes del bloque manifestaron su preocupación por el desenlace. «Podíamos esperar que si el oficialismo lograba el dictamen y el quórum en el recinto, algunos votaran con ellos. Pero no que nosotros les diéramos las firmas ahora», admitió un diputado sorprendido por la situación.
La falta de una posición partidaria clara generó críticas internas. «¿Cómo Cristina no va a bajar una posición partidaria clara? Así cualquiera hace cualquier cosa y quedan expuestos los gobernadores. Van a terminar votando lo que más les convenga», expresó un legislador del norte, donde algunos mandatarios todavía mantienen su rechazo a la eliminación de las PASO.
Zamora controla siete diputados santiagueños y Jalil cuatro catamarqueños, una cifra que podría ser determinante en la votación del proyecto. Si este esquema se repite en el Senado, el oficialismo podría contar con tres senadores de Santiago del Estero y uno de Catamarca, lo que le permitiría acercarse a la mayoría necesaria para avanzar con la suspensión de las primarias.
