Un relevamiento de docentes y trabajadores del sector advierte que en la última década se cerraron 15 jardines comunitarios en la Ciudad. Denuncian que los espacios, ubicados en villas y barrios postergados, están en riesgo y que el Gobierno porteño avanza con nuevos cierres de cara al ciclo lectivo 2026.
Un informe elaborado por docentes y trabajadores del Programa Primera Infancia del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires sostiene que, desde 2016 hasta la actualidad, las gestiones de Horacio Rodríguez Larreta y Jorge Macri desmantelaron 15 jardines maternales comunitarios.
Según el relevamiento, hace diez años funcionaban alrededor de 55 jardines populares; hoy quedan cerca de 35. Los establecimientos —ubicados principalmente en villas y barrios históricamente postergados— reciben a niños y niñas de entre 45 días y 3 años y funcionan bajo convenios entre el Ministerio de Educación porteño y asociaciones u organizaciones barriales, en el marco de la Dirección de Inclusión Educativa.
Desde el colectivo de trabajadoras y trabajadores denuncian que el Gobierno de la Ciudad tiene la intención de profundizar el recorte. “A una semana de comenzar nuestro ciclo lectivo 2026, desde el Ministerio de Educación cerraron un espacio y amenazan a otros tres de posible cierre”, señalaron en un comunicado, donde además manifestaron encontrarse en estado de alerta y movilización.
De acuerdo a lo que relatan, la cartera educativa que conduce Mercedes Miguel argumenta que algunos jardines “no están en condiciones” o presentan baja matrícula. Sin embargo, desde el sector sostienen que se trata de una “decisión política”. Un asesor educativo porteño, consultado sobre los fundamentos oficiales, reconoció que estos espacios “son un gasto que el GCBA no está dispuesto a realizar”.
Jardines en riesgo
Entre los maternales que hoy están bajo amenaza de cierre figuran Luces en el Bajo, Globo Rojo y Sacha, administrados por la agrupación La Dignidad. También atraviesa una situación crítica El Jardín de Teresa, ubicado en el barrio Fraga, en Chacarita.
“Estamos intentando hacer modificaciones en uno de los jardines para poder abrir este año. Y en los otros dos buscamos otro espacio edilicio, cerca del lugar de origen, porque es una comunidad que funciona hace más de 15 años”, explicó Marina, docente del sector.
Para las trabajadoras, el problema excede las cuestiones edilicias. “Vemos una intención política. Son jardines que están en las villas, en lugares donde las familias los necesitan. Venimos hace años siendo hostigados con cada vez más exigencias”, agregó.
Los cierres acumulados
Entre los espacios que dejaron de funcionar en los últimos años se encuentran La Vereda (Balvanera), San José Obrero (La Boca), Sueñitos (Lugano), la Sala de Juegos Piletones y el Jardín Maternal Comunitario Madre del Pueblo, ubicado en el Barrio Illia, entre el Bajo Flores y Nueva Pompeya.
Los trabajadores advierten que cada cierre implica no sólo la pérdida de un espacio educativo sino también la ruptura de redes comunitarias construidas durante más de una década.
Docentes cesanteadas
El ajuste también impacta en el plantel docente. Según denuncian, al menos seis maestras cesaron sus suplencias luego de que el Gobierno porteño dispusiera el regreso de coordinadoras a sus cargos de base, tras la reducción de jardines a supervisar.
“Son cargos que en algunos casos existen hace nueve años. No se cesaron interinatos por ahora, pero es el primer paso de este recorte”, explicó el docente Damián Drescher.
Desde el sector temen que el cierre de nuevos jardines profundice la pérdida de puestos de trabajo y restrinja el acceso a la educación inicial en los barrios más vulnerables. Mientras tanto, sostienen el estado de movilización y reclaman que el Gobierno de la Ciudad garantice la continuidad de los espacios de primera infancia de cara al inicio del ciclo lectivo 2026.
