Este nuevo cierre se suma a una historia de interrupciones que incluye el más largo de la historia bajo el primer mandato de Trump (35 días) y el de 2013 durante la presidencia de Obama
Estados Unidos ingresó este miércoles en un nuevo ciclo de cierre gubernamental tras el fracaso de las negociaciones entre el presidente Donald Trump y el Congreso para aprobar el financiamiento federal. La falta de acuerdo antes del inicio del año fiscal derivó en la suspensión de aproximadamente 750.000 empleados federales, el cierre de oficinas públicas y una creciente incertidumbre sobre la continuidad de servicios esenciales.
La interrupción presupuestaria, la tercera bajo la presidencia de Trump y la primera desde su regreso a la Casa Blanca este año, expone la profunda polarización entre demócratas y republicanos. El enfrentamiento se centra en el financiamiento de subsidios de salud vinculados a la Ley de Cuidado de Salud Asequible, que los demócratas exigen renovar ante el vencimiento de beneficios para millones de ciudadanos. Los republicanos, por su parte, se niegan a incluir ese debate en las negociaciones presupuestarias.
Trump, que había declarado “no querer el cierre”, endureció su postura tras una reunión fallida con líderes legislativos, y prometió represalias “irreversibles” que afectarían programas valorados por la oposición. Su agenda de deportaciones se aceleraría, mientras que áreas como educación, medio ambiente y cultura enfrentan recortes severos. La Oficina de Administración y Presupuesto ya instruyó a las agencias a preparar despidos masivos, en línea con la estrategia de reducción del aparato estatal impulsada por el Departamento de Eficiencia Gubernamental.
Aunque servicios como Medicare, Medicaid y el Pentágono seguirán operativos, se anticipan demoras por falta de personal. Los museos Smithsonian permanecerán abiertos hasta el lunes, pero los parques nacionales podrían cerrar por razones de seguridad y conservación.
El Senado rechazó tanto el proyecto de ley republicano como el demócrata, y no hay señales de una salida rápida. El líder demócrata Chuck Schumer enfrenta presión interna para sostener las demandas de salud, mientras que el presidente de la Cámara, Mike Johnson, culpó a los demócratas por el cierre y suspendió las sesiones legislativas.
Este nuevo cierre se suma a una historia de interrupciones que incluye el más largo de la historia bajo el primer mandato de Trump (35 días) y el de 2013 durante la presidencia de Obama. La falta de una estrategia de salida agrava el escenario, mientras el país observa cómo sus prioridades presupuestarias se convierten en campo de batalla político.
¿Por qué se dice que cerró su gobierno?
El cierre se produce cuando el Congreso no aprueba el presupuesto federal a tiempo, lo que obliga a suspender servicios públicos, paralizar agencias y enviar a cientos de miles de empleados a licencia sin goce de sueldo.
