La caída de las cotizaciones y el rendimiento de los instrumentos en pesos reconfiguraron el mapa de inversiones. El billete estadounidense perdió terreno frente a estrategias en moneda local.
El inicio de 2026 marcó un giro en las decisiones de ahorro en la Argentina. El carry trade recuperó protagonismo y dejó atrás al dólar en el primer trimestre, en un escenario que favoreció las colocaciones en pesos por sobre la dolarización clásica.
Las distintas variantes del tipo de cambio registraron retrocesos de entre 3% y 4,4%. Ese movimiento sostuvo una apreciación del peso que impulsó las estrategias financieras basadas en tasas en moneda local. En ese contexto, el dólar dejó de ser la opción dominante y cedió frente a alternativas con mayor rendimiento.
El cambio resultó claro en los resultados. Quienes apostaron por instrumentos en pesos obtuvieron ganancias, incluso medidas en dólares, mientras que los ahorristas que se mantuvieron en moneda extranjera perdieron posición relativa.
Datos de GMA Capital marcaron que los bonos ajustados por CER encabezaron el ranking. Alcanzaron retornos de hasta 18,1% en dólares contado con liquidación. También se destacaron los bonos duales, las Lecap y los plazos fijos UVA, todos con subas de dos dígitos en moneda dura.
El promedio del trimestre reflejó un rendimiento cercano al 13% en dólares para las inversiones en pesos. En términos concretos, una colocación inicial de USD 100 se transformó en unos USD 113 hacia fines de marzo. En paralelo, el dólar quedó rezagado frente a ese desempeño.
Sin embargo, el avance no resultó pleno. La inflación, que rondó el 8,7% en el período, recortó parte de las ganancias. Algunos instrumentos apenas lograron equiparar la suba de precios y otros quedaron levemente por debajo.
De cara a lo que viene, el mercado mantuvo expectativas positivas. Los analistas proyectaron que el carry trade podría sostener su ventaja en el segundo trimestre, con apoyo en una mayor liquidación del sector agroexportador y en un resultado comercial favorable. Ese escenario podría mantener al dólar bajo presión.
A pesar de ese panorama, las advertencias no desaparecieron. La dinámica local mostró alta volatilidad en distintos ciclos. Por eso, los especialistas remarcaron que los retornos no están asegurados y que el riesgo sigue presente.
