El directorio evaluó flexibilizar restricciones vigentes desde 2001 para permitir préstamos en moneda extranjera a personas y empresas del mercado interno. No hubo confirmación oficial, pero la iniciativa quedó bajo estudio.
El directorio del Banco Central se reunió y puso sobre la mesa un cambio sensible en la regulación financiera. Durante el encuentro, se analizó la posibilidad de habilitar créditos en dólares para personas humanas y empresas que no generan divisas de manera directa, lo que implicó revisar uno de los pilares prudenciales que rigieron desde la crisis de 2001.
Según trascendió en el mercado, la propuesta contempló permitir préstamos hipotecarios, prendarios y de distinta naturaleza en moneda extranjera sin exigir la acreditación de ingresos genuinos en dólares. Ese requisito permaneció vigente para operaciones vinculadas a exportaciones y financiamiento externo. La eventual modificación implicó una flexibilización profunda del esquema actual.
No hubo comunicado oficial al cierre de la jornada. Sin embargo, fuentes financieras señalaron que la iniciativa quedó bajo evaluación técnica y política.
La discusión se integró al marco de la Ley de Inocencia Fiscal (Ley N° 27.799), reglamentada por el Decreto 93/2026. En el equipo económico sostuvieron que el objetivo apuntó a estimular una remonetización en dólares para impulsar el crédito productivo y el consumo. La estrategia buscó canalizar divisas fuera del sistema hacia la economía formal, dentro del esquema de dólar administrado bajo bandas móviles.
En el Gobierno estimaron que existió un volumen significativo de dólares fuera del circuito bancario. Los cálculos oficiales ubicaron entre u$s170.000 y u$s200.000 millones dentro del país. También mencionaron hasta u$s400.000 millones en cuentas offshore estructuradas en distintas jurisdicciones.
El diagnóstico oficial partió de otro dato: el nivel de depósitos en dólares alcanzó cifras elevadas. A comienzos de 2026, el stock privado se ubicó cerca de u$s37.000 millones. Parte de esos fondos permaneció encajado en el Banco Central bajo el esquema conocido como “Fondeo COM ‘A’ 3528”. La eventual flexibilización buscó ampliar la disponibilidad para préstamos.
El costo de fondeo resultó bajo en términos históricos. Los plazos fijos en dólares ofrecieron tasas de hasta 5% nominal anual, con una mediana entre 2% y 4%. Esa estructura permitió proyectar créditos con tasas estimadas entre 5% y 7% anual.
Los datos recientes mostraron que el crédito en dólares registró una expansión sostenida. El stock se movió en un rango cercano a los u$s20.000 millones y evidenció subas mensuales relevantes en enero. La demanda provino principalmente de empresas y consumo vinculado al turismo.
La reunión también incluyó un repaso de medidas adoptadas días atrás, como la Comunicación “A” 8397, que introdujo mayor flexibilidad en la integración de encajes en pesos y ajustes en líneas financieras del exterior. Esos cambios buscaron moderar la volatilidad de tasas.
En el mercado aparecieron advertencias. Algunos analistas plantearon que una mayor expansión del crédito en dólares podría tensionar el equilibrio cambiario si no existió un respaldo equivalente en reservas netas. También señalaron riesgos ante posibles desajustes en el tipo de cambio o presión sobre tasas.
A pesar de esas observaciones, la posibilidad de habilitar préstamos en dólares para quienes no generan divisas quedó formalmente en estudio dentro del Banco Central. El mercado aguardó una definición oficial que confirme, modifique o descarte el alcance de la iniciativa.
