El Gobierno nacional concretó la reprivatización de las represas del Comahue y abrió paso a un nuevo avance empresarial del grupo ligado a los hermanos Juan y Patricio Neuss, amigos de Santiago Caputo. Dos centrales quedaron en manos de Edison, la firma que integran los empresarios y otros socios con peso en distintos sectores económicos.
El paquete de represas de la cuenca del Comahue volvió al sector privado tras tres décadas de concesiones, prórrogas y definiciones inconclusas. La administración de Javier Milei eligió repetir el modelo de los años noventa y retiró al Estado del control directo de esas centrales. La venta aportó US$706 millones, un monto que el Banco Central consideró vital para reforzar sus reservas en una etapa de tensión cambiaria.
Las licitaciones atrajeron a ocho oferentes y concluyeron en dos tandas. Cinco adjudicaciones se conocieron el viernes y la sexta se resolvió este miércoles en un proceso que funcionó como un balotaje entre las propuestas más altas. En ese escenario tomó ventaja Edison, el grupo compuesto por los hermanos Juan y Patricio Neuss, el fondo Inverlat y los ejecutivos de Newsan, Rubén Cherñajovsky y Luis Galli. La sociedad ya participaba de otros sectores. Controlaba la distribuidora Edersa en Río Negro, operaba en energías renovables a través de Harz y manejaba negocios inmobiliarios y agropecuarios.
Edison se quedó con Cerros Colorados tras una definición ajustada. BML, la firma de Manuel Santos Uribelarrea, había presentado US$41,7 millones en la primera instancia, contra US$38 millones de Edison. La diferencia habilitó una contraoferta y el grupo de los Neuss agregó US$21 millones, lo que dejó atrás a su competidor. El viernes, además, Edison ganó Alicurá al superar a la estadounidense AES con una propuesta de US$162 millones.
Otras represas quedaron en manos de empresas con peso propio en el mercado energético. Central Puerto presentó la oferta más alta por Piedra del Águila, con US$245 millones, y sumó otra pieza en su esquema de generación. Uribelarrea obtuvo El Chocón con US$235,7 millones, por encima de la italiana ENEL, que operaba esa central desde los años noventa.
Las adjudicaciones confirmaron una tendencia que se consolidó desde la llegada del nuevo gobierno: los grupos locales recuperaron espacios que antes ocupaban empresas multinacionales. En las últimas décadas, AES controló Alicurá, ENEL manejó El Chocón y Central Puerto operó Piedra del Águila. Cerros Colorados estuvo en manos de Aconcagua Energía hasta la crisis financiera de la compañía, que derivó en su traspaso a otro operador.
La Secretaría de Energía, con Daniel González en Coordinación y María Carmen Tettamanti al mando del área, condujo el proceso de venta bajo la supervisión del ministro de Economía, Luis Caputo. Ambos respondieron a los lineamientos del Ejecutivo en la reconfiguración del sistema energético y en la política de desregulación que impulsó la administración libertaria.
