El Ministerio de Economía cubrió un nuevo vencimiento con el Fondo Monetario gracias a una operación excepcional del Tesoro norteamericano. El envío de DEGs por USD 808 millones permitió afrontar intereses sin usar reservas propias, en medio de negociaciones clave con el organismo y tensiones por el cumplimiento de metas.
El Gobierno nacional afrontó en las últimas horas un nuevo compromiso con el Fondo Monetario Internacional a partir de un respaldo directo del Tesoro de Estados Unidos. Economía utilizó USD 808 millones en derechos especiales de giro para cubrir un pago de intereses cercano a los USD 833 millones, correspondiente a un vencimiento previsto para comienzos de febrero.
La asistencia llegó desde Washington a través de una operación concretada el 29 de enero por el Fondo de Estabilización Cambiaria, que depende del Tesoro norteamericano y está bajo la órbita de Scott Bessent. De ese modo, Argentina accedió a una venta de DEGs que le permitió evitar el uso de divisas propias en un momento de fragilidad de reservas.
La transacción colocó al país como el primer receptor de este tipo de instrumentos por parte de Estados Unidos en 2026 y marcó la cuarta operación de este tipo en los últimos cinco años. El mecanismo funcionó como un puente financiero para cumplir con el FMI sin el desembolso previo del organismo, que todavía debe definir la segunda revisión del programa vigente.
Según fuentes del mercado, el Tesoro argentino habría pagado los DEGs en pesos, con respaldo en el swap de monedas vigente por USD 20.000 millones. De confirmarse esa operatoria, Economía habría utilizado una porción de los $ 2,3 billones disponibles en su cuenta en el Banco Central, equivalentes a unos USD 1.580 millones.
El objetivo central fue preservar las reservas y reponer los derechos especiales al Tesoro norteamericano una vez que el Fondo apruebe el giro pendiente por USD 1.000 millones. La estrategia cobra relevancia ante los próximos compromisos, entre ellos un pago cercano a USD 990 millones correspondiente a bonos Bopreal emitidos para empresas.
No fue la primera vez que el Gobierno recurrió a este esquema. En octubre, Argentina recibió DEGs por USD 872 millones para cumplir con otro vencimiento con el FMI. En esa oportunidad, el Banco Central también apeló a pesos para adquirir los instrumentos, dentro del intercambio de monedas con Estados Unidos.
Durante la campaña electoral, la autoridad monetaria activó además USD 2.500 millones del swap para intervenir en el mercado cambiario y atender obligaciones con el Fondo. Con esa secuencia, la operación reciente se convirtió en el tercer auxilio financiero del Tesoro norteamericano a la gestión de Javier Milei.
Desde los mercados internacionales interpretaron la señal como un respaldo político y financiero. “Te están prestando para pagar los intereses, lo cual es un paso más para volver a los mercados. La lectura es que estamos blindados por el momento”, evaluó un operador financiero desde Nueva York.
El refuerzo llegó en la antesala de una nueva misión técnica del FMI, que en los próximos días evaluará el cumplimiento de las metas y el avance de las reformas. En enero, el Banco Central compró alrededor de USD 1.100 millones tras modificar la política cambiaria y ajustar las bandas de intervención.
En ese contexto, la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, elogió semanas atrás la acumulación de reservas y la “fuerte performance” de la economía durante un encuentro informal con el ministro Luis Caputo en Davos. Sin embargo, la negociación aún arrastra puntos sensibles.
La segunda auditoría debía realizarse a fines de enero, pero sufrió demoras en medio de tensiones técnicas. Esa situación empujó al Gobierno a buscar respaldo en Estados Unidos para cubrir los intereses de febrero sin contar todavía con un nuevo desembolso del organismo.
Aunque el Ejecutivo cumplió la meta fiscal de diciembre, mostró un desvío en la acumulación de reservas netas. La decisión oficial de no comprar divisas antes de las elecciones dejó números en rojo. Barclays estimó que Argentina quedó unos USD 15.000 millones por debajo de las metas previstas para marzo.
Pese a ese escenario, los bancos de inversión detectaron un cambio de tendencia. Algunos proyectaron una acumulación anual cercana a USD 14.000 millones, por encima de los vencimientos previstos para 2026. Otros calcularon un margen menor, en torno a USD 6.000 millones, con la posibilidad de volver al mercado externo por unos USD 4.000 millones.
Ahora, el mercado espera que Caputo solicite un waiver por el incumplimiento de metas y que el Fondo revise nuevamente los objetivos de reservas. En paralelo, la asistencia de Bessent volvió a funcionar como un salvavidas clave para sostener el frente financiero y cumplir con el FMI sin sobresaltos inmediatos.
