La movilización por la recuperación para uso público de un predio en Villa Bosch, en su paso por Caseros terminó en un enfrentamiento con funcionarios. Y dos jóvenes recibieron agresiones físicas. Mientras avanza el controvertido proyecto de expropiación de los terrenos, el muro genera resistencia de la gente. Detalles de la asamblea a metros del túnel de Avenida San Martín.
El 9 de marzo se escribió un nuevo capítulo del reclamo vecinal por el predio de eucaliptos cercano a la estación de Villa Bosch, cercado desde enero. Esta vez, la movilización que apunta a tirar abajo un muro de 30 x 50 metros y recuperar dichos terrenos para darle uso público, en su paso por Caseros mantuvo un enfrentamiento con un grupo de funcionarios, a la cabeza de Agustín Ciorciari, presidente del Concejo Deliberante.
Este martes, el recorrido tenía como punto de llegada la Municipalidad, pero cuando la gente arribó a Medina y Dante encontró un cordón policial y a los ediles Ciorciari, Raúl Bazán, Miguel Gómez y Eduardo Márquez – acompañados por empleados y funcionarios de segundas y terceras líneas -. En medio de la tirantez del momento resultaron heridos dos jóvenes.
Germán, 20 años, aún ensangrentado contó a La Noticia Web que “cuando quisimos cortar Avenida San Martín apareció la patota de Curto”. “Me agarraron entre cuatro, vino uno corriendo y me rompió la cabeza con un casco de moto”, relató.
La explicación de tales acciones fue que “no querían que pasemos por la esquina de la casa de Curto ni que cortemos la avenida”. El joven negó rotundamente intenciones de hacer un escrache al jefe comunal.
Como todas las semanas, participaron de la movilización los concejales Fernando Ramos, Nuevo Encuentro, y Patricia Rodríguez, Coalición Cívica. El abogado mencionó que “cuando intervine para que no le peguen a los vecinos, tuve un intercambio de palabras con algunos oficialistas. Me increparon diciéndome que manejaba la marcha”.
LUEGO DE LA VIOLENCIA, EL DIÁLOGO
A pesar de la situación antes descripta, la gente avanzó hasta San Martín y Alberdi, donde improvisó una asamblea, a la cual momentos después se sumaron los funcionarios oficialistas. En medio de un clima caldeado, el presidente del Deliberativo, megáfono en mano, explicó lo que ya se sabía: que el municipio presentó un proyecto de expropiación en la Legislatura bonaerense, que cuenta con media sanción.
Tras recordar que hace una semana mantuvo una reunión con vecinos, indicó que la Comuna diagramó un proyecto integral para Villa Bosch que incluye la (demorada) remodelación de la estación, cancha de fútbol y un anfiteatro.
Dijo que los terrenos fueron vendidos en dos oportunidades. El último comprador es el martillero Jorge Di Paolo, que “desde 1995 hasta la fecha no hizo nada”, hasta que Curto realizó unas mejoras en la zona con la intención de recuperar esas tierras para el erario público.
También hubo un cruce con Rodríguez y Ramos cuando el dirigente de San Lorenzo les reprochó que no firmaron un proyecto de Resolución pidiendo la urgente aprobación de la expropiación. Los opositores consideran contradictorio que el intendente mientras dice que la compra fue hecha extrañamente, por otro lado propone la expropiación y no la investigación de dicha transacción.
El resultado de este intercambio forzoso no fue positivo. El principal obstáculo es el muro, que por un tiempo seguirá separando los eucaliptos del vecindario. Si bien Ciorciari fue ambiguo cuando informó que “si alguien lo tira abajo comete un delito”, reveló que cuando Di Paolo lo llamó para decirle que rompieron parte del paredón, le contestó: “Tuviste suerte que no lo tiraron todo abajo, un día viene un camión de culata y te lo tira”.
Según fuentes confiables, a una cuadra del lugar, en Alberdi y Medina, aguardaba el parte de lo ocurrido un Hugo Curto, preservado del foco de tormenta y vestido de sport.
Por Elisa Rossi

