Los ajustes en el Instituto de Geriatría y la construcción del vial costero complicaron el regreso a una modalidad que caracterizó en el pasado la gestión del intendente, quien reveló su desconfianza a participar del encuentro. “Comprendo que me puedo equivocar, pero creo que en todos estos años hicimos muchas cosas juntos y seguimos trabajando”, indicó. Crónica de una tarde agitada.
Tal como temía Enrique García, en su primera reunión vecinal, realizada el lunes 22 de marzo, en la delegación de Puente Saavedra, se registraron fuertes cruces con algunos concurrentes. Su reacción, en un principio, incluyó exabruptos, por lo que luego confesó: “Estaba con un pensamiento que iba a haber un grupo de gente, que si me hubiera pedido una audiencia en la Municipalidad lo hubiera recibido, y eligió un lugar que no corresponde”.
Además del clima caldeado del colmado salón, en la esquina lo esperaba el reclamo de militantes del Partido Obrero y trabajadores municipales. Adentro, los temas que despertaron la polémica estuvieron relacionados con la actualidad local: el ajuste en el Instituto de Geriatría Rodríguez Ortega y la construcción del vial costero.
Este encuentro fue el puntapié de una serie de visitas planificadas hasta fines de abril a todos los barrios, y tiene por fin recibir las inquietudes acerca de la gestión. El jefe comunal estuvo acompañado de Rubén Vecci, secretario de Gobierno, y gran parte de su gabinete; algunos concejales como Guillermo Ruiz, el delegado Carlos Jurado y el jefe distrital de la Policía, Flavio Pampaloni.
En Puente Saavedra ya en el arranque surgió el primer cruce verbal, a través de una inquietud vinculada con el geriátrico. Tuvo tal magnitud que García amagó con retirarse, y luego a la vez que adquirió una expresión de enojo y fastidio, tardó un buen rato en retomar la palabra.
Cuando los ánimos se habían apaciguado merced a planteos de rutina por árboles, saneamiento y seguridad, los decibeles volvieron a dispararse con el vial costero. “Le pido de todo corazón que recapacite”, dijo uno de los presentes, y remató, “me sentí mal y utilizado porque la última campaña la hicieron con el paseo de la costa. Me parece una trampa que en el último Noticiar (órgano de difusión municipal) apareció que iniciaron las obras y una encuesta para que los vecinos hablen sobre cómo separan los residuos; no soy idiota, y me hubiera gustado que en lugar de eso me hubieran preguntado qué opinaba del vial costero”.
Las autoridades no ofrecieron ningún detalle de la obra y dijeron que dicho tema será abordado en las reuniones de la zona de Olivos, el 5 y 14 de abril. Sin embargo García, al final de dos horas tensas, hizo su descargo: “Los reclamos que hicieron los respecto profundamente, pero la historia va a juzgar si esto le sirve o no a Vicente López. Hay un proyecto hecho, no es un invento de último momento, está en la plataforma de 1987”, también mencionó, “comprendo que me puedo equivocar, todos se pueden equivocar, pero creo que en todos estos años hicimos muchas cosas juntos y seguimos trabajando”.
De todos modos, reservó sus últimas palabras para un anuncio que no genere resistencia. La Comuna comprará colectivos para una línea local, que estarán en funciones en tres o cuatro meses, serán conducidos por mujeres y recorrerán, más que nada, la zona fabril del distrito.
Por Elisa Rossi
