A dos semanas de las elecciones presidenciales, Donald Trump sorprendió al realizar un acto de campaña en un McDonald’s de Pensilvania, donde cocinó papas fritas y atendió pedidos.
En una maniobra inusual pero calculada, el expresidente de Estados Unidos y actual candidato republicano, Donald Trump, llevó su campaña a un local de McDonald’s en Feasterville, Pensilvania, un estado clave en las próximas elecciones presidenciales. El evento no solo buscaba conectar con los votantes, sino que también le permitió atacar a su contrincante demócrata, Kamala Harris.
Con un delantal que protegía su clásica camisa blanca y corbata, se puso a trabajar detrás del mostrador junto a los empleados del local. Durante 15 minutos, se dedicó a freír papas, salar generosamente y entregarlas a los clientes que esperaban en la ventanilla. “Esto es un regalo de Trump”, comentó mientras ofrecía las bolsas de papas a una familia.
El siempre polémico candidato insistió en que la historia de Harris es una mentira, aunque no presentó pruebas que lo respalden. Al mismo tiempo, el equipo de campaña de la candidata demócrata tampoco ha aportado evidencia que confirme la veracidad de su relato, lo que ha dejado abierta la polémica.
