Mientras economistas y operadores alertan por una combinación explosiva de factores creados por la política económica del oficialismo, los voceros no oficiales del Gobierno culpan a la oposición por la disparada del dólar, que en julio subió un 14%. La falta de dólares del agro, la emisión encubierta y la volatilidad que generó la eliminación de las LEFI explican un nuevo cimbronazo en los mercados.
Con una suba de 14% en julio, el dólar volvió a descontrolarse en todas sus versiones: el oficial minorista superó los $1.380, el mayorista alcanzó los $1.360, el MEP subió a $1.355 y el contado con liquidación llegó a $1.358, marcando una presión sostenida sobre el tipo de cambio y elevando el nivel de incertidumbre.
En ese contexto, algunos periodistas y operadores mediáticos cercanos al Gobierno, intentaron desviar la atención de las causas reales. Jonatan Viale deslizó que desde la Casa Rosada le dijeron que «detrás de esta suba del dólar está el banco Macro y el BAPRO empujándolo». Mientras el primer banco es de Jorge Britos, hombre cercano a Sergio Massa, el BAPRO es la entidad bancario de la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof.
JONI VIALE FILTRA INFORMACION DE CASA ROSADA SOBRE MOVIDA DEL DOLAR.
Este moviendo está siendo orquestado por bancos amistosos a la oposición como es el banco Macro.
Va a ver volatilidad si, nos van a romper ? NO dicen en casa rosada. @JonatanViale pic.twitter.com/1tkZ70SLX6— Agarra la Pala (@agarra_pala) July 31, 2025
Sin embargo, los propios informes de mercado contradicen esa versión. La suba del dólar se explica por una combinación de factores que responden exclusivamente a decisiones del equipo económico de Javier Milei. El primero de ellos fue la caída de la oferta de divisas por parte del sector agroexportador, luego del fin de la rebaja temporal de retenciones el 30 de junio. La liquidación de dólares cayó bruscamente desde el 23 de julio y tocó un piso de apenas 23 millones de dólares el 29 de julio, lo que provocó una escasez de divisas que presionó sobre los distintos tipos de cambio.
A esto se sumó una mayor liquidez de pesos en el sistema, producto de la eliminación de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), que liberó cerca de 10 billones de pesos. Aunque el Tesoro absorbió parte de esos fondos mediante licitaciones de bonos y el Banco Central intervino sobre tasas y pases, la inyección de pesos encendió señales de alarma entre los inversores y acentuó la dolarización como cobertura.
En ese clima de desconfianza, también impactó la inestabilidad generada por los cambios abruptos en el esquema financiero. “Nada flota libremente”, advirtió el analista Gabriel Arguissain, al señalar que el Gobierno interviene en tasas y mercados pese a su discurso de liberalización. Según Max Capital, el BCRA tuvo que reactivar operaciones pasivas y establecer un piso de tasas para intentar contener la suba del dólar.
A estos elementos se suma el clásico componente electoral: ante la cercanía de las elecciones legislativas de octubre, los actores financieros vuelven a demandar dólares como resguardo frente a la incertidumbre. Pero, a diferencia de otras transiciones, el actual Gobierno dejó sin red de contención al sistema cambiario y bancario.
Mientras tanto, el oficialismo insiste con el relato de que el dólar todavía se mantiene dentro de una “banda de flotación” que permite su movimiento sin intervención directa del BCRA. Sin embargo, los números muestran que el tipo de cambio se encuentra apenas 5,6% por debajo del techo, lo que abre el margen para una futura intervención, tal como ya adelantó el propio ministro Caputo.
Lejos de asumir las consecuencias de sus propias decisiones, el oficialismo elige culpar a “la casta” o a “los operadores opositores” por las tensiones del mercado. Pero los datos desmienten la versión oficial: el dólar sube porque faltan dólares, sobran pesos y el Gobierno improvisa con medidas que generan más dudas que certezas. La responsabilidad no es de los críticos ni de los economistas en redes sociales. La responsabilidad es de quienes conducen el programa económico.
