El Gobierno asegura que no habrá problemas con los vencimientos de deuda en enero, prometiendo repos para garantizar el suministro de dólares mientras mantiene el cepo cambiario. A pesar de los esfuerzos por tranquilizar al mercado, las restricciones siguen siendo estrictas, con limitaciones significativas en el acceso al mercado cambiario y una reducción moderada en el impuesto PAIS para importaciones y fletes.
El Gobierno desmiente estar “enamorado” del cepo al dólar. No obstante, la postura oficial ha evolucionado desde la apertura del cepo y la dolarización hacia una estrategia de convivencia con las restricciones cambiarias y la competencia de monedas.
Para muchos economistas privados, eliminar las restricciones cambiarias implicaría un aumento significativo en el tipo de cambio oficial, lo cual podría perjudicar los esfuerzos del equipo económico por reducir la inflación. En este contexto, las autoridades han reiterado que se mantendrá la pauta de devaluación mensual del 2%.
Gradualmente, el mercado ha empezado a adaptarse a esta idea, y la curva de precios del dólar futuro refleja esta adaptación. Según la cotización de la divisa en ese mercado, se prevé que la tasa de devaluación mensual se sitúe en torno al 3,5% hasta fin de año, sin anticiparse un incremento abrupto en el precio del dólar oficial.
Estas expectativas más moderadas son, en parte, el resultado de una serie de señales que el Gobierno ha comenzado a emitir respecto a mantener el cepo cambiario. Por un lado, las “condiciones previas” para salir del cepo, según Javier Milei, incluyen la eliminación de la deuda del Banco Central (BCRA) y los seguros que la entidad había vendido sobre los títulos públicos.
En las últimas semanas, surgió otro elemento relevante. “En el discurso del Consejo de las Américas, Milei mencionó que para salir del cepo se debía equilibrar la base monetaria con la base monetaria amplia”, señaló el economista Juan Manuel Telechea, director del Instituto de Trabajo y Economía.
Telechea vinculó estas declaraciones con un gráfico presentado por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, ante inversores. Según este gráfico, se proyectaba que ambas variables convergirían recién a partir de 2027. No obstante, en las últimas horas, la autoridad monetaria eliminó las fechas de esa parte de la presentación.
Otro aspecto que Telechea destacó respecto a la posible prolongación del cepo es la postura del Presidente sobre el crecimiento económico bajo las restricciones cambiarias. “Milei afirmó que es falso que no se pueda crecer con cepo. Esto es sorprendente para un libertario, ya que el cepo es la regulación más restrictiva del mercado. Esta declaración también indica que la eliminación del cepo no está cerca”, comentó Telechea.
Luis Caputo compartió una visión similar en un encuentro con empresarios, afirmando: “No importa si salimos del cepo un mes antes o después, tengan en cuenta que saldremos y todo se solucionará”.
No obstante, la historia económica de Argentina revela que en períodos anteriores de restricciones al movimiento de dólares no se logró una recuperación significativa, aunque sí se observaron ciertos repuntes. Esta situación ocurre porque la economía argentina depende en gran medida de las importaciones, lo que significa que necesita dólares para reactivarse y crecer.
Un tercer cambio en la retórica oficial en los últimos meses está relacionado con el aspecto financiero. Ante la falta de novedades sobre la llegada de nuevos fondos, el Gobierno ha tratado de asegurar a los inversores que podrá cumplir con los pagos de los vencimientos de 2025, incluso si no se levantan los controles de capitales.
“El Gobierno necesita levantar el cepo para obtener financiamiento para todas las deudas que deben ser refinanciadas el próximo año. Si intentan salir al mercado con cepo, tendrían que aceptar tasas muy altas. Por lo tanto, levantar las restricciones sería necesario para acceder a financiamiento. Sin embargo, esto representa un riesgo para el Gobierno, ya que podría provocar un aumento abrupto en el tipo de cambio y una subida de la inflación. Por eso, se enfocan más en la desinflación que en la liberalización”, explicó Martín Polo, jefe de estrategia de Cohen.
En la misma línea, añadió: “Los funcionarios intentan ofrecer seguridad y aseguran que no hay motivo para preocuparse por los vencimientos de enero, ya que se recurrirá a un repo o se comprarán los dólares necesarios. Con esta estrategia, esperan ganar tiempo mientras continúan con las restricciones cambiarias”.
Además de las declaraciones, los hechos también reflejan la realidad. La salida del cepo no necesariamente debe ser abrupta; puede realizarse de manera gradual. Aunque Javier Milei ha destacado en varias ocasiones que el Banco Central está eliminando regulaciones cambiarias de manera continua, las restricciones actuales siguen siendo numerosas y estrictas.
Entre las normativas más significativas están las que prohíben acceder al mercado cambiario oficial y al dólar financiero simultáneamente. En su lugar, se deben esperar 90 días entre ambas operaciones. Como resultado, una parte considerable de las importaciones se sigue canalizando a través del contado con liquidación. Además, el “dólar blend”, que mejora el tipo de cambio al que los exportadores deben liquidar sus divisas, aún no ha sido eliminado.
Por otro lado, aunque desde este lunes se aplicará una reducción en el impuesto PAIS para importaciones y fletes, esta reducción se limita a los 10 puntos “extras” que el Gobierno había agregado al tributo al asumir el poder. Por lo tanto, el impuesto seguirá siendo del 7,5% para estos rubros y del 30% para los gastos en turismo hasta fin de año, a menos que el Congreso decida renovarlo.
