Mientras el presidente ofrece asistencia a la Comunidad Valenciana tras las recientes inundaciones, algunos sectores de nuestro país se cansaron de esperar.
La promesa de Javier Milei de enviar ayuda humanitaria a la Comunidad Valenciana, afectada por las fuertes lluvias de la DANA, dejó a muchos argentinos atónitos y provocó que Bahía Blanca se volviera tendencia en las redes sociales. Mientras el presidente se mostraba dispuesto a asistir a España, las comparaciones con su reacción ante desastres locales no tardaron en surgir.
Para quienes recuerdan las respuestas del gobierno frente a emergencias en Argentina, la decisión resulta irónica. Al sur de Buenos Aires, la ciudad de Bahía Blanca aún resiente la falta de apoyo tras el tornado que la afectó en diciembre del año pasado. En aquel entonces, Milei acudió a la ciudad solo para decirles a los bahienses que “arreglen con lo propio”, y la ayuda federal nunca llegó.
El “no hay plata” selectivo
El vocero presidencial, Manuel Adorni, confirmó que la asistencia a España se canalizará a través de los Cascos Blancos. Sin embargo, la solidaridad prometida parece haber faltado en varias catástrofes internas, lo que genera críticas sobre un aparente “doble estándar”. ¿Está mal ayudar a Valencia? No, pero el contraste con las respuestas a desastres nacionales expone un problema.
La situación de Bahía Blanca no fue única. En Córdoba, tras los incendios devastadores, Milei se presentó en helicóptero para saludar a los bomberos, sin apoyo tangible ni recursos. Una imagen de los bomberos mirando al cielo mientras el helicóptero se alejaba se hizo viral como símbolo de una ayuda que nunca llegó.
Acá en Córdoba todavía lo siguen esperando a Milei los bomberos que combatieron los incendios en las sierras. pic.twitter.com/dxKELnAwGj
— mauro (@MauroFdz) October 31, 2024
El argumento de Milei en estos casos fue siempre el mismo: “No hay plata”. Sin embargo, este mismo presidente parece cambiar de postura cuando los afectados son de otro país. Valencia, parte de la Unión Europea, tiene acceso a fondos que las provincias argentinas no poseen, pero eso no ha frenado la decisión de enviar ayuda.
El problema, para muchos, no es la ayuda a Valencia, sino el doble discurso de un gobierno que se niega a brindar asistencia a nivel local mientras abraza la solidaridad internacional. En lugar de asistir a Bahía Blanca o a los bomberos de Córdoba, Milei envía ayuda a otro continente. La ironía no pasa desapercibida, dejando a los argentinos con la amarga sensación de que la solidaridad está disponible, pero no para ellos.
