Las consecuencias de la derrota electoral se reflejaron con fuerza en la reunión del bloque de Diputados de Unión por la Patria, donde los principales referentes llamaron a sostener la unidad y evitar una fractura en diciembre. La advertencia surge ante los movimientos de Sergio Massa y varios gobernadores, que analizan conformar un espacio propio y solicitar la creación de un interbloque.
El esquema que se proyecta replica el modelo del Senado, conducido por José Mayans, donde actualmente coexisten tres bloques: Unidad Ciudadana (kirchnerismo), Frente Nacional y Popular (gobernadores y PJ) y Convicción Federal, un nuevo armado impulsado por los mandatarios de Catamarca y La Rioja, junto a dirigentes alejados de la órbita de Cristina Fernández de Kirchner.
Desde el entorno massista en Diputados confirmaron que la cohesión no será sencilla, aunque descartaron una ruptura inmediata. «La idea es armar algo entre el Frente Renovador y las provincias, pero sería recién en marzo o abril», explicaron voceros cercanos al exministro.
La elección del calendario no es casual: busca evitar que Javier Milei capitalice una eventual división durante su etapa inicial de gobierno, además de preservar la representación peronista en las comisiones parlamentarias, algo que pretende modificar Martín Menem. En paralelo, el paso del tiempo permitirá observar cómo evoluciona la puja interna entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof, que tendrá un punto crítico con el tratamiento del Presupuesto bonaerense.
Dentro del bloque, Massa contará con una decena de legisladores propios, entre ellos cuatro que asumirán en diciembre: Sebastián Galmarini, Jimena López, Mariana Salzmann y Guillermo Michel. También permanecerán Cecilia Moreau —que intenta mantener equilibrio entre el massismo y el kirchnerismo—, Sabrina Selva y Ramiro Gutiérrez.
Los sectores con menor predisposición a continuar bajo la actual conducción son aquellos ligados a los gobernadores con diálogo con Milei, como el catamarqueño Raúl Jalil y el santiagueño Gerardo Zamora; y los denominados “federales”, encabezados por Victoria Tolosa Paz, que agrupan dirigentes sin afinidad con La Cámpora. A ellos se suman los riojanos alineados con Ricardo Quintela, quien en su momento intentó disputarle a CFK el liderazgo partidario.
Tolosa Paz también actúa como nexo político con Kicillof, junto a otros emisarios como Hugo Yasky, Juan Marino y Sabrina Selva, esta última una figura del massismo con llegada a La Plata. El mandatario provincial incluso podría incorporar en su gabinete a legisladores cercanos a Massa que abandonen sus bancas.
Durante la comisión investigadora por el caso fentanilo en Rosario, Tolosa Paz fue abordada por sus compañeros Eduardo Valdés y Germán Martínez, jefe de bancada, quienes le pidieron evitar una nueva fragmentación del peronismo. Según trascendió, su respuesta los dejó conformes.
Valdés, por su parte, aprovechó la reunión del bloque de este miércoles para remarcar que “el único beneficiado de una eventual fractura sería Milei”. Un mensaje similar transmitió Leopoldo Moreau, en el día de su cumpleaños. Martínez coincidió con ambos y sostuvo que, si la derrota electoral fue ajustada (40 a 35), no tiene sentido enfrentar al oficialismo mostrando más divisiones internas.
En este escenario, todavía no está claro qué rumbo adoptará Juan Grabois, quien liderará un grupo de cinco legisladores integrado por Itaí Hagman, Natalia Zaracho, Adriana Serquis y Fernando Miño. El referente de la CTEP mantiene una relación tensa con Tolosa Paz y Massa, a quienes considera adversarios dentro del espacio.
Los jefes en disputa
Martínez continúa al frente del bloque de Unión por la Patria, acompañado por Paula Penacca —secretaria parlamentaria— y Cecilia Moreau, vicepresidenta de la Cámara baja. Militante de La Cámpora, Penacca es quien canaliza las directivas de Máximo Kirchner durante las reuniones y mantiene contacto permanente con los distintos sectores. Todos esos cargos deberán renovarse en diciembre.
El último conflicto interno surgió durante la discusión sobre el futuro de José Luis Espert. Un grupo de legisladores rebeldes impulsó un proyecto para expulsarlo, lo que generó el rechazo de los K, que buscaban evitar ese antecedente. La situación derivó en un fuerte cruce entre Sabrina Selva y Moreau, quien intentó mediar. La dirigente de Mercedes le reprochó a la bonaerense su voto a favor de la detención.
La reunión se desarrolló en la tradicional oficina del tercer piso del Palacio, con presencia de algunos massistas como Gutiérrez y Mónica Litza, quienes evitaron pronunciarse sobre la posible conformación de un nuevo bloque en marzo. Máximo Kirchner entró y salió varias veces, aprovechando la cercanía de su despacho.
En general, el encuentro transcurrió en un clima distendido, con espacio para la catarsis por los resultados provinciales y cierta autocrítica sobre la estrategia electoral. Los dirigentes coincidieron en que Milei logró un caudal de votos que “nadie supo anticipar” y admitieron que el desafío ahora será comprender ese fenómeno para no repetir los mismos errores.
