En el bloque de diputados de La Libertad Avanza predomina un clima de optimismo. En las últimas semanas lograron sumar a 11 ex aliados que hoy responden al oficialismo y observan de cerca los próximos movimientos del peronismo, que podría terminar cediéndoles la primera minoría en la Cámara de Diputados. Al mismo tiempo, avanzan en la organización del extenso paquete de sesiones extraordinarias impulsado por el Poder Ejecutivo.
Con la llegada de ocho legisladores del PRO alineados con Patricia Bullrich y de otros tres radicales que se alejaron de su partido (los conocidos “radicales con peluca”), el bloque violeta alcanzó los 91 miembros. Quedan apenas por detrás del peronismo, que conserva 96 escaños, aunque podría perder a los diputados referenciados en los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero).
Dentro del espacio libertario algunos recomiendan prudencia. Sostienen que continuar absorbiendo bancas de aliados como el PRO o la UCR puede derivar en que esas fuerzas adopten posiciones más confrontativas frente al Gobierno. De hecho, el malestar de Cristian Ritondo, jefe de la bancada amarilla, es cada vez más visible.
En ese contexto, las expectativas están puestas en la ruptura entre el gobernador catamarqueño Jalil y el kirchnerismo. Ese quiebre implicaría que Fuerza Patria pierda cuatro diputados, y a los libertarios solo les faltaría sumar dos adhesiones más para convertirse en el bloque más numeroso. Las voluntades que ya dan casi por descontadas son las de Verónica Razzini (ex PRO) y Alejandro Bongiovanni (PRO). Incluso la llegada de este último podría ser innecesaria si en el peronismo se desencadena un “efecto cascada” tras la salida de los catamarqueños. “Lo que importa es quién rompe primero, después de eso es más fácil que otros sigan atrás”, confió un dirigente de peso dentro de LLA.
A la par de estas negociaciones, los libertarios intentan reordenarse hacia adentro. Contar con un bloque tan amplio les permitirá ganar influencia en el Congreso, pero a la vez les exige resolver un problema que arrastran desde el inicio: la cohesión interna. En estos dos últimos años hubo disputas fuertes, cuestionamientos a la conducción de Martín Menem, escenas desprolijas en el recinto y divisiones que derivaron en la creación de los bloques MID y Coherencia, que reúnen a los seis diputados que se alejaron. Todo, desgaste propio.
Para empezar a corregir esas fallas, se decidió ofrecer una capacitación básica a los nuevos legisladores sobre el funcionamiento de la Cámara Baja. “Ojalá a nosotros nos hubieran explicado la mitad cuando entramos”, bromeó un diputado libertario que asumió en 2023.
Además, se pondrá en marcha una especie de secretaría parlamentaria colegiada. Esa mesa de coordinación estará compuesta por Nicolás Mayoraz, titular de la comisión de Asuntos Constitucionales; Silvana Giudici, con experiencia previa en ese rol dentro del bloque PRO; y Giselle Castelnuovo, recién llegada a la Cámara tras desempeñarse como subsecretaria de Asuntos Políticos en la Vicejefatura de Gabinete del Interior. De acuerdo a lo informado, Castelnuovo tendrá a su cargo la “contención política” de los 91 integrantes del bloque.
“Los bullrichistas son muy disciplinados, Patricia los mantiene muy ordenados”, resaltó un referente libertario. En esa línea, destacó que la confección de listas supervisada por Karina Milei, donde se privilegió a los “puros”, sumada a la experiencia acumulada por los libertarios y la incorporación de dirigentes del PRO y la UCR con rodaje legislativo, dará como resultado un bloque con un peso político mucho más robusto.
No obstante, los diputados de LLA reconocen que su margen de maniobra sigue siendo limitado. No conocen en detalle el proyecto de reforma laboral que pronto deberán debatir y tampoco están al tanto de las modificaciones del Presupuesto que negocia Diego Santilli con los gobernadores. “Sólo sé que los cambios son más bien cosméticos, porque los gobernadores tienen ganas de acordar y la Casa Rosada tiene una capacidad increíble de pagar ‘barato’ los apoyos opositores”, explicó uno de ellos.
El plan es activar las comisiones apenas se concrete el recambio parlamentario. Calculan que la sesión en Diputados se realizaría entre el miércoles 17 y el jueves 18. No habrá una negociación distinta en el Senado, ya que los interlocutores —principalmente los gobernadores— son los mismos. Por eso, la Cámara Alta trabajaría incluso entre las Fiestas para llegar a la aprobación definitiva del Presupuesto el lunes 29 o martes 30.
Todo indica que el Presupuesto se tratará junto al proyecto de presunción de inocencia fiscal, que introduce cambios en el régimen general y busca blindar la versión simplificada del Impuesto a las Ganancias. Entre los puntos destacados figuran elevar el umbral para tipificar fraude fiscal, acortar los plazos de prescripción y crear un esquema de declaración jurada de Ganancias.
En paralelo, en el Senado podría avanzar el debate sobre la reforma de la Ley de Glaciares, que redefine las zonas periglaciares y habilitaría a las provincias a ampliar sus áreas productivas. Se trata de un pedido concreto de los gobernadores que no implica gasto fiscal para el Gobierno.
Hacia mediados de enero se retomará la actividad legislativa, con la reforma laboral como proyecto insignia. Luego seguirán las modificaciones del Código Penal, orientadas a endurecer penas, y la reforma tributaria.
El mapa parlamentario que se perfila resulta favorable para el oficialismo: se consolidan dos grandes espacios bajo la conducción de gobernadores. Por un lado, Provincias Unidas, con Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro como figuras centrales; por el otro, una versión ampliada de Innovación Federal, con los mandatarios de Salta, Misiones, Neuquén, Catamarca y Tucumán. Por ahora, ninguno parece dispuesto a confrontar con Milei.
“Todo parece indicar que el Congreso va a dejar de ser una moneda de cambio en la relación con las provincias”, analizan cerca de Gabriel Bornoroni, uno de los dirigentes fortalecidos tras las últimas elecciones.
