La maquinaria kirchnerista, con Hugo Moyano y Luis D´Elía como organizadores principales, ya había comenzado a diseñar la convocatoria para el acto oficialista del 20 de noviembre. Pero en forma sorpresiva, la presidenta Cristina Fernández le bajó el pulgar a la iniciativa y recomendó -al hacer uso de la palabra en un acto oficial- que la manifestación se realice "en otro momento".
"Le pedí a Moyano que ese acto del 20 de noviembre lo hagamos en algún otro momento", aseguró la mandataria, con el líder de la CGT a su costado. "Esa movilización, que le agradezco a los trabajadores, iba a ser utilizada para distorsionar", justificó. La jefa de Estado se pronunció de esta manera durante un acto en la Unión Ferroviaria, uno de los gremios alineados con Moyano en la conducción de la CGT.
Cristina dio un enérgico respaldo al sindicalismo ortodoxo, jaqueado por crecientes protestas lideradas por gremialistas de izquierda. "Soy una profunda admiradora de nuestra organización sindical, del trabajo en blanco, los salarios decentes", expresó tras señalar que -entre otros logros del actual modelo de representación sindical- figuran ganancias "fifty fifty para empresarios y trabajadores".
"Esta concepción de la construcción del esfuerzo entre capital y trabajo hace que sea el movimiento sindical más importante de toda Latinoamérica", consideró la Presidenta, quien volvió a cargar con dureza contra Clarín y otros medios de prensa. "Las mentiras con las que se intenta confundir ya son demasiadas", dijo.
La sorpresiva declaración presidencial se produjo minutos después de una reunión entre Hugo Moyano y Luis D'Elía, con el objetivo de diseñar la convocatoria en defensa del gobierno de Cristina Fernández frente a una supuesta "conspiración", cuyo oscuro origen no supieron definir con precisión. Movilización que la Presidenta prefirió reemplazar por un acto de perfil protocolar. "El 20 de noviembre, conmemoremos juntos el Día de la Soberanía con una muestra sobre la Vuelta de obligado".
Fuente: Diario Clarín
