El sector progresista de la UCR, ha quedado invisibilizado luego de la derrota interna en la Convención nacional.
El cierre de alianzas dejó relegado a dirigentes históricos del radicalismo, que desde la previa a la Convención Nacional desarrollada el pasado 27 de mayo, quedaron muy golpeados.
Los tres casos más emblemáticos son los de los bonaerenses Ricardo Alfonsín, Fredy Storani y Juan José Cassella.
El trío de dirigentes al que se podría sumar el titular de la Convención, Jorge Sappia, se han llamado a silencio luego de que de manera orgánica, el radicalismo hay decidido ratificar su pertenencia a la alianza gobernante, antes llamada Cambiemos, hoy denominada Juntos por el Cambio.
Aunque muchos radicales se expresen públicamente a favor de la coalición de Gobierno, por lo bajo mastican bronca contra el PRO, y fundamentalmente contra la jefatura política de Marcos Peña, quien hoy ve su margen de acción acotado por la presencia de Miguel Pichetto.
Los tres hombres de la UCR con larga trayectoria, hicieron lo previsto: no rompieron con el partido yéndose a trabajar a otros espacios, aunque están lejos de militar por el frente que hoy preside la Nación.
Antes de las definiciones en materia electoral (alianzas y candidaturas), se especulaba con que dirigentes disidentes de la UCR pudiesen terminar confluyendo en un armado junto al socialismo y a Roberto Lavagna, sobre todo con el objetivo de desarrollar una estructura territorial en la madre de todas las batallas.
