Un hacedor que habita la intersección entre lo público, lo cultural y lo comercial. Un puente entre sectores, un sembrador de impacto real. Alguien que cree que la cultura no es un accesorio, sino un motor de transformación; que la política no es poder, sino responsabilidad y que el comercio no es solo intercambio, sino plataforma de desarrollo.
Hoy conversamos con una personalidad singular, alguien que entrelaza la gestión cultural, la política territorial y el arte con propósito. Denis Arroyo es gerente comercial de Palekan B2B, secretario de Acción Política en el MID San Martín, estudiante de gestión cultural y además, un artista que trabaja con materiales reutilizados y con un fuerte compromiso con el triple impacto.
Para empezar, ¿cómo se construye un personaje que integra roles tan distintos?
Durante mucho tiempo sentí que mi mirada era vista como dispersa. Me decían que tenía que elegir, que no se podía abarcar tanto. Y yo también dudé. Pero con los años entendí que no era cuestión de amplitud, sino de integración. Para mí, todo es parte de lo mismo. Lo político, lo empresarial, lo artístico… no son compartimentos, son formas de expresarme, de actuar en el mundo
Lo que cambió mi visión fue aceptar esa totalidad como una fortaleza, no como un caos. Y desde ahí empecé a construir.
Sos secretario de Acción Política del MID en San Martín. ¿Cómo se cruza esa responsabilidad con tu identidad artística y empresarial?
No me gusta definirme por los roles, ni por lo que hago. De hecho, ni siquiera creo que se pueda definir a una persona por lo que hace. Uno es una efervescencia constante de lo que amerita el entorno, las circunstancias, lo que se necesita en ese momento. Pero sí puedo decir qué cosas me interesan profundamente. Y desde siempre, me interesó el arte, la política y la construcción desde lo productivo.
No los veo como mundos separados. Para mí, todo tiene que ver con cómo habitamos el presente, con qué decisiones tomamos frente a lo que nos toca. En lo político, como en lo artístico y lo empresarial, estoy movido por la misma intención: dar sentido, aportar algo que trascienda, construir vínculos que no sean descartables.
La política me conecta con la realidad colectiva, con la posibilidad de transformar estructuras. No como un lugar de poder, sino como un lugar de escucha y de presencia. Así como en el arte busco resignificar materiales, en la política intento resignificar el territorio, lo común, lo que compartimos. Lo empresarial, por su parte, me devuelve la responsabilidad de sostener, de organizar, de hacer viable lo que imagino.
No hay una fórmula, pero sí hay una ética: estar, proponer, cuidar. Lo que hago en cada espacio es distinto, pero lo que me mueve es el mismo pulso.
En tu faceta artística, trabajas con el concepto de triple impacto: cultural, social y ambiental. ¿Cómo se traduce eso en tu proceso creativo y en las obras que producís?
Antes que nada, me detengo. Me detengo a mirar. A escuchar el material, a entender su historia, a ver qué puede ser y qué quiere decir. Vivimos tan automatizados que hasta nuestros residuos son sistemáticos, predecibles. Producimos sin pausa, desechamos sin pensar. Por eso, para mí, el arte comienza en la quietud. En la pausa que permite observar lo que otros no ven.
Y desde ahí, aparece la posibilidad de transformar algo descartado en una obra que tenga sentido. El triple impacto no es una fórmula para mí, es una consecuencia de esa actitud de conciencia. Cuando una pieza logra generar algo cultural como un nuevo relato, algo social, como un vínculo, un empleo, una inclusión y algo ambiental, como reducir daño o inspirar cambio, entonces la obra está viva.
Y cuando una obra está viva, ya no me pertenece. Se vuelve parte de un sistema, de un flujo. Se gestiona a sí misma. Y eso también es arte: sostener, cuidar, vincular. En ese sentido, la gestión cultural no es solo una herramienta, es una forma de estar en el mundo. El arte es una forma de ensayar respuestas… pero también de organizarlas, de darles un cauce. Para mí, el arte no termina en la obra: empieza cuando alguien la incorpora a su vida o se ve reflejado en ella. El triple impacto es un faro, pero también es una pregunta constante.

Estas preparando un evento cultural para el mes de mayo ¿nos querés contar un poco al respecto?
Si, desde luego! Y ante todo agradecer el espacio para poder contarlo, me gustaría también aprovechar para mencionar y hacerles llegar mi agradecimiento a quienes colaboran en hacerlo posible. Por un lado a Luis López, presidente del MID San Martin que me acompaña a tocar puerta por puerta, lugares en San Martin para replicar iniciativas como esta. Y especialmente al lugar “Espacio Argentinidad” Que nos va a estar recibiendo el viernes 23 de mayo. A las 1930hs. Con entrada LIBRE Y GRATUITA. La dirección es Balcarce 722, San Telmo CABA.
El evento cuenta con la exposición de obras de “TRIPLE IMPACTO”, acrílicos en lienzos, música de ambiente instrumental en vivo, luces y aromas acorde. Una propuesta en bebida y gastronomía para estimular el gusto y por supuesto algunos elementos sorpresa que no pueden ser revelados. Es un momento preparado con mucho amor y la convergencia de todos los detalles que uno va aprendiendo con el caminar. Entre artistas y colaboradores, los esperamos para “mimar los sentidos…”
¿Te gustaría cerrar libremente?
Si! desde nuestro lugar político hoy nos toca esperar definiciones de nuestros dirigentes. No podemos desanimarnos, tenemos que seguir construyendo el camino que tenemos claro. La convicción de seguir defendiendo los valores y los ideales que alguna vez nos acercaron sigue intacta. Más allá de las definiciones que aún están pendientes a nivel nacional para el Movimiento de Integración y Desarrollo, creo que nuestra tarea es seguir construyendo desde donde nos toca.
Desde mi rol empresarial, voy a seguir trabajando duro para apostar a San Martín como un verdadero polo productivo, un lugar de oportunidades reales para quienes emprenden, crean y trabajan. Y desde mi vocación artística, voy a seguir intentándolo siempre. Porque para mí el arte no es un lujo ni un accesorio: es una necesidad esencial, una forma de expresión vital, que da sentido y que nos conecta con lo más profundo de lo humano.
Seguir trabajando, seguir expresándose, seguir creyendo: esa es la manera de honrar el camino que elegimos.»
Muchas gracias por tu tiempo y este espacio!

