El intendente García no acepta lista colectora y su romance con el kirchnerismo no pasaría por un buen momento. Los radicales oficialistas quieren recuperar el sello partidario, y los concejales del PRO exhiben diferencias internas.
En épocas de más especulaciones que definiciones, en Vicente López existen trascendidos con un alto porcentaje de veracidad. En primer lugar, el jefe comunal Enrique García estaría disgustado porque Néstor Kirchner habilitó una lista colectora, cuando el “japonés” solicitó al titular del Partido Justicialista expresamente lo contrario.
Mientras algunos funcionarios admitieron que “es lo único que pide y no se lo cumplen”, no confirmaron que el intendente haya decidido “jugar” únicamente con boleta vecinalista. Eso significaría que no repetiría la alianza concertadora de las elecciones de 2007, menos aún que sea un candidato testimonial.
Desde las filas K deslizaron que si el gobernador Daniel Scioli finalmente da testimonio con una postulación legislativa, hay intenciones que en el distrito encabece el diputado provincial (con aspiraciones ejecutivas) Guido Lorenzino, secundado por el presidente del PJ local, Martín Cosentino.
A su vez, en la Unión Cívica Radical siguen las turbulencias. Aquellos correligionarios sancionados por acompañar al kirchnerismo en los últimos comicios están dispuestos a resignar su participación el 28 de junio, pero no desistirán en su pedido de normalización partidaria.
Voceros del Movimiento Generacional, encolumnado con la gestión de García, anticiparon que en el transcurso de esta semana habrá novedades relacionadas con las acciones dirigidas al Comité Provincia.
Y en el bloque PRO del Concejo Deliberante resulta evidente la fricción que hay con Marta Maenza. Como muestra, en una disertación reciente fue notable como sus compañeros de banca, Fabiana Mongiat y Gabriel Vanelli, eligieron lugares bien alejados de la edil que finaliza mandato; en cambio mostraron trato ameno con funcionarios del oficialismo.

