El candidato a Diputado estuvo en la Cooperativa de Viviendas Billinghurst, que coordina Sergio González, quien ocupa el quinto escalón entre los que postulan para concejales. Lo acompañaron Diego Perrella, Ricardo Torres y Antonio Mazza. También estuvo Jorge D´Onofrio. La recorrida se pareció a la llegada de una estrella de cine.
Desde las 6 de la tarde del jueves, la militancia francisquista de San Martín aguardaba la llegada del candidato a Diputado en el Barrio Sarmiento. El ex dueño de Casa Tía llegó cuarenta minutos más tarde. Pidió disculpas y argumentó la tardanza en el caos de tránsito de la Avenida General Paz. “No me gusta llegar tarde a ningún lado”, dijo después.
A pocos metros de la Avenida Márquez, intersección Ruta 8, en el Barrio Sarmiento, está conformada la Cooperativa de Viviendas Billunghurst. Sergio González, quinto candidato a concejal de Unión PRO, participó del emprendimiento y recibió a De Narváez en su casa. En la espera se pudo ver al edil Ricardo Torres, al primer candidato Diego Perrella, a Antonio Mazza, al armador Jorge D´Onofrio, y al presidente del Colegio de Abogados de San Martín, Dr. Jorge Álvarez.
De Narváez llegó en una camioneta negra. Allí viaja para recorrer todos los distritos de la Primera Sección. Apenas bajó fue abordado por gran cantidad de cámaras y vecinos. Ya se había advertido a la prensa que no habría declaraciones a los medios durante la recorrida barrial. Las señoras mayores se le tiraban encima y le pedían fotos. “El carnicero del barrio” se acercó para fotografiarse con el candidato.
Lo primero fue ingresar al jardín maternal y comedor que funciona a 100 metros de la Ruta 8. De Narváez habló con dos de las docentes. En todo momento estuvo acompañado por Diego Perrella. Incluso el candidato a senador provincial D´Onofrio le cedió el rol de acompañante de lujo al sanmartinenese. Luego caminó dos cuadras hasta la casa de Sergio González.
Todos los vecinos le pedían fotos, autógrafos y le agradecían por haber llegado al barrio. Parecía una estrella de cine. Durante la caminata, el único que se animó a cruzar cierto límite fue un pequeño de no más de 10 años. “Ey, quién sos vos, cómo te llamas?”, le decía el niño, entre las risas de sus compañeros.
Cuando pasaron al lado de un pequeño afiche del candidato, el pibe fue por más: “Mirá, ese de la foto es igual que vos”. Mientras los chicos reían, De Narváez improvisó una sonrisa y dijo: “Quereme, querete”. La imitación del popular Gran Cuñado parece ser un resquicio por dónde buscar simpatías y reconocimiento. El “colorado” es uno de los pocos que intenta no ofuscarse por los chistes del programa de Tinelli.
La frutilla del postre llegó cuando, el mismo niño, dijo: “Ey, mi papá te va a votar”. De Narváez intentó mostrarse sorprendido: “¿En serio?”. A lo que el pequeño remató: “No, mentira… ja ja”. Mientras los purretes correteaban con sus travesuras, el candidato se resignó a un comentario que tuvo aprobación entre un par de colaboradores y vecinos del lugar: “Estos son unos delincuentes…”. Claro, la descripción no fue un análisis literal de los niños.
MATE Y BIZCOCHOS
La casa del quinto candidato a concejal Sergio González estuvo desbordada. Todos los que participaron en la caminata ingresaron al hogar. De Narváez se tomó unos mates y preguntó por las problemáticas del barrio. Intercambiaron algunas palabras sobre la inseguridad, las drogas y el paco, el improvisado polideportivo que existe en el lugar, los títulos domínales, el asfalto, la salita de salud, las ambulancias y el 911. En todo momento, el “colorado” lanzaba tópicos para que la gente reclame cosas.
Antes de despedirse se puso de pie e improvisó un pequeño discurso. Dijo que esta “elección es un escalón para ustedes, no para De Narváez”. Y pidió que “elijamos por una vez una opción distinta a la de todos estos años”. Instó a los vecinos a hablar y convencer a sus conocidos. También habló sobre un tema clave de su campaña: hacer el sacrificio de fiscalizar el día de las elecciones y contar todos los votos.

