La expresidenta busca contener a Juan Grabois para evitar una ruptura en la elección nacional, mientras respalda a Sergio Massa como cabeza de lista en la provincia. El desafío por mantener la unidad enfrenta a sus dos últimos candidatos presidenciales y expone su rol como árbitra en la interna del peronismo.
Juan Grabois puso en alerta a la mesa política de Fuerza Patria con su decisión de postularse como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Si bien su espacio, Patria Grande, cerró filas con el peronismo en el armado bonaerense, el dirigente dejó abierta la posibilidad de competir por fuera en las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre. En el peronismo temen una ruptura que comprometa la frágil unidad.
Desde el entorno de Sergio Massa aseguran que ese escenario no está permitido. “Se le dijo a Juan que cerraba las dos cosas o ninguna”, explicó Sebastián Galmarini, quien representa al exministro en la mesa de decisiones de Fuerza Patria. Para Massa, dividir las candidaturas pondría en riesgo la estrategia general del espacio. “Eso se discutió cuando constituimos el frente electoral en la provincia. Ahora no se puede ir por afuera, porque pondría en riesgo el triunfo en octubre”, remarcó.
Cristina Fernández de Kirchner también sigue de cerca los movimientos del dirigente de Patria Grande. Desde su prisión domiciliaria, y con visitas reservadas de dirigentes como Massa y Grabois, la expresidenta busca evitar una fractura que termine perjudicando al espacio por izquierda. La tensión creció luego de que Ofelia Fernández, referente del espacio de Grabois, cuestionara abiertamente el mecanismo de cierre de listas en la provincia: “Hay que asumir la conflictividad que hay adentro. Si hay dos o tres candidatos, todos obligan al otro a ser mejor”, sostuvo.
En la mesa política bonaerense explican que la decisión de Grabois responde al cálculo electoral. “En octubre, el piso electoral es de 3%. Es mucho más fácil meter un diputado en la nacional que en la provincia, donde los pisos por sección son mucho más altos”, detalló Galmarini. En Patria Grande dan otra versión: denuncian una “lógica de cúpulas que solo discutió poder” y consideran que el posicionamiento frente al oficialismo nacional, al que consideran opositor, amerita otra estrategia.
El acuerdo alcanzado el 9 de julio permitió incluir a figuras del espacio en las listas bonaerenses, como Cintia Romero, candidata a diputada por la Segunda sección electoral, y otros postulantes en distintos municipios. Ese cierre dejó a Grabois en una posición expectante: conservará la banca que hoy ocupa Lucía Klug en la Legislatura. Pero si decide competir por fuera en la elección nacional, sus referentes quedarían fuera de las listas. “No puede ser que la unidad valga cuando a ellos les conviene”, lanzó un dirigente con llegada a Cristina.
En la Ciudad de Buenos Aires, la tensión también escaló. Ofelia Fernández figuraba como una de las posibles candidatas de Fuerza Patria a diputada. Su nombre estaba vinculado a una renovación en la representación parlamentaria. Pero las definiciones quedaron en suspenso. Mariano Recalde encabezará la lista al Senado. Matías Lammens, otro posible postulante a Diputados, tiene el respaldo de Juan Manuel Olmos, principal armador del santorismo.
Olmos había integrado a Patria Grande en el esquema de Leandro Santoro durante la elección porteña del 18 de mayo. En esa oportunidad, Mariana González compitió como candidata a legisladora. La idea era evitar una fuga de votos por izquierda que pudiera complicar a Santoro. Por eso, si Grabois decide romper con Fuerza Patria a nivel nacional, el impacto en la Ciudad también podría sentirse.
En la provincia, el antecedente de las PASO de 2023 refuerza las preocupaciones. En aquella elección, Grabois enfrentó a Massa y obtuvo más de 1,4 millón de votos, con un 9% en territorio bonaerense. Massa, en cambio, cosechó 23,49%. Esa base electoral refuerza el poder de negociación del dirigente social.
Quienes conocen la interna del espacio ponen en duda la capacidad de Cristina para contener a Grabois. “El único jefe que tenía Juan se murió”, aseguran cerca suyo, en referencia al papa Francisco. Otros, en cambio, creen que la expresidenta aún puede intervenir para evitar una fractura. “Si nos dividimos y Milei gana la elección nacional, después ¿quién lo para?”, se preguntó un dirigente del círculo de confianza de la exmandataria.
Mientras tanto, Massa mantuvo reuniones con intendentes que le pidieron encabezar la lista nacional por la provincia. El líder del Frente Renovador evitó confirmar su candidatura. Respondió que primero debía garantizarse la unidad en el ámbito bonaerense. Algunos rumores indicaban que el Instituto Patria empujaba a Grabois como candidato único, lo que generó malestar entre los jefes territoriales. Finalmente, se impuso la idea de una lista fuerte, con “pesos pesados”, que incluiría también a Guillermo Moreno. Según fuentes del peronismo, ese armado ya cuenta con un preacuerdo.
Massa cerró el capítulo provincial como garante de la unidad. Lo logró en medio de la disputa entre Kicillof y Máximo Kirchner. Su figura volvió a crecer en un momento político delicado. Algunos sectores del peronismo sostienen que, si el gobierno de Milei se derrumba, Massa podría emerger como figura de consenso en una eventual Asamblea Legislativa. Aunque hoy no se visualiza ese escenario, los niveles de malestar económico son altos y crecen.
En el massismo celebran una encuesta interna que lo posiciona 2,5 puntos por encima de la marca de Fuerza Patria en la provincia. Su imagen positiva mejoró luego de su rol como articulador en el cierre de listas. Él, sin embargo, mantiene el hermetismo: “Estoy para ayudar”, dice.
Pese al entusiasmo, en su entorno hay cautela. “Queremos que sea presidente, no concejal”, afirman. Enfrentar a Milei en campaña podría exponerlo al desgaste por la herencia inflacionaria que dejó su paso por el Ministerio de Economía. En cambio, el Presidente capitaliza la baja de precios como su principal activo.
Kicillof, que apunta a la elección del 7 de septiembre como trampolín para su futuro presidencial, también observa con atención. El gobernador aspira a quedarse con seis lugares en la lista nacional. Hoy renueva cuatro. Impulsará a Hugo Yasky y pretende sumar a Hugo Moyano hijo. Massa renovará cuatro bancas y el sector de Cristina pondrá en juego siete. Entre los nombres que la expresidenta quiere sostener se encuentran Sergio Palazzo, Vanesa Siley y Leopoldo Moreau.
La fecha clave será el 7 de agosto, cuando venza el plazo para la presentación de alianzas. El cierre de listas llegará diez días después, el 17. Todo indica que la pulseada entre Grabois y el resto del espacio oficialista marcará el tono de la discusión en el tramo final del armado.
