La expresidenta declaró en Comodoro Py, cuestionó la investigación, denunció persecución política y cerró su exposición con una negativa a responder al tribunal.
Cristina Fernández de Kirchner se presentó en los tribunales de Comodoro Py para declarar en el juicio por la causa Cuadernos, en una audiencia que marcó el inicio de una nueva etapa con indagatorias presenciales. La exmandataria llegó desde su domicilio, donde cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad, y permaneció poco más de una hora en la sala antes de retirarse.
Durante su exposición, centró su defensa en una fuerte descalificación del proceso judicial y en denuncias de irregularidades en la investigación, al tiempo que rechazó las acusaciones en su contra por presuntos sobornos vinculados a la obra pública.
Desde el inicio, Cristina Kirchner sostuvo que el expediente carece de sustento. “Fue un disparate total”, afirmó sobre la causa, y aseguró que se construyó a partir de pruebas manipuladas. En ese marco, cargó contra el accionar de jueces y fiscales, a quienes acusó de impulsar una persecución. “Construyen pruebas para condenar. Todo lo que hicieron va a ser probado”, sentenció.
También cuestionó la figura del arrepentido y el rol de los empresarios involucrados. “A los empresarios los detuvieron y extorsionaron para declarar en contra mío”, sostuvo, y calificó ese mecanismo como parte de “prácticas mafiosas”.
En otro tramo, la expresidenta rechazó las acusaciones económicas. “¿Dónde, cuándo, cómo, de quién? Además, ¿dónde está esa plata?”, planteó al referirse a los supuestos hechos de cohecho. Luego insistió: “Miren, si me hubiera robado miles de millones no estaría sentada acá”.
El eje político de su discurso apareció en las críticas al Poder Judicial y al Gobierno nacional, a quienes vinculó con una estrategia de persecución. “El presidente Javier Milei anunció que voy a seguir presa y eso es violatorio de la Constitución”, afirmó. También apuntó contra el deterioro institucional: “Se hace muy difícil creen en las instituciones cuando adentro de ellas todavía hay gente como Stornelli”.
En esa línea, vinculó el avance de la causa con el contexto económico. Señaló que la situación social se agrava y advirtió que ese escenario impactará en la credibilidad del sistema judicial.
Sobre el final de su intervención, Cristina Kirchner endureció aún más su postura frente al tribunal. “Me puedo morir presa con este sistema judicial pero créanme que en algún momento esto se va a terminar”, afirmó, en una de las frases más fuertes de la jornada.
La expresidenta también defendió la obra pública y cuestionó la lógica de las imputaciones. Remarcó que ese tipo de inversión genera empleo y rechazó las acusaciones cruzadas que, según planteó, resultan contradictorias. “¿En serio? Tienen derecho a perseguir pero sean más coherentes a la hora de perseguir”, expresó.
El momento de mayor tensión llegó al cierre, cuando el tribunal le consultó si respondería preguntas. Cristina Kirchner rechazó esa posibilidad y condicionó cualquier respuesta a futuras citaciones judiciales. “¿Sabe cuándo voy a contestar preguntas de este tribunal y de cualquier otro? (…) el día que algún juez cite a Mauricio Macri para hablar de los parques eólicos (…) el día que llamen a algún ministro, al Toto Caputo, ese día voy a contestar preguntas pero hasta ese día no voy a formar parte de este circo”, lanzó.
Con esa definición, la exmandataria cerró una declaración atravesada por críticas al sistema judicial, denuncias de persecución y un fuerte contenido político, en el marco de uno de los juicios más relevantes en su contra.
