Se asemeja al que impulsó su marido ocho años. Pero hay diferencias: el círculo de intendentes y legisladores que piden a viva voz su candidatura son menos. Cristina analiza conseguir fueros en un 2017 que difícilmente la tenga en juicio oral.
En los primeros meses del 2009, Néstor Kirchner no salía a mostrarse como candidato ni mucho menos se postulaba a viva voz. Para eso estaban los intendentes, legisladores y gobernadores, que veían en él al dirigente peronista con más imagen para ponerse la elección bonaerense al hombre, traccionar en sus municipios y garantizar la continuidad del proyecto.
Ocho años después, Cristina Kirchner intentaría rediseñar para ella ese “Operativo Clamor” para su candidatura en 2017, pensando siempre que un cargo legislativo le otorgaría los fueros necesarios para frenar medianamente el avance judicial. Sobre todo, porque este año es muy poco probable que Cristina Kirchner vaya a juicio oral.
La diferencia con 2009, es que Cristina ahora no es oficialista y no tiene tantos intendentes ni legisladores (mucho menos gobernadores) que salgan a poner el pecho y decir a viva voz que trabajan para su candidatura.
Entre ese grupo de dirigentes que en las últimas pidieron su candidatura están el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, quien además es vicepresidente del Instituto Patria. También están el jefe de bloque de Diputados, Héctor Recalde, y el jefe comunal de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona.
"Voy a trabajar por la unidad y para que Cristina sea candidata este año", aseguró Ferraresi en un plenario del FPV local.
Sin embargo, la mayoría de los intendentes del conurbano se mantiene cautos y espera definiciones de sectores peronistas ni vinculados directamente con Cristina, como es el exministro Florencio Randazzo.
Muchos dirigentes del “Operativo Clamor” Cristina 2017 creían que la expresidenta iba a dar indicios electorales en la convocatoria a Río Gallegos, a donde viajaron dirigentes porteños como Juan Cabandié, Gabriela Cerruti, Mariano Recalde, Daniel Filmus, Víctor Santamaria, Eduardo Valdés y Victoria Montenegro.
Y mientras el círculo K se va cerrando, también la propia Cristina lo va limitando. La última semana aisló a un ultra K como Luis D’Elia. Les pidió a Amado Boudou, Gabriel Mariotto y Fernando Esteche que renuncien al partido MILES, del piquetero. Esos tres dirigentes conformaron un nuevo espacio llamado Patria Para Todos (PPT).
