La expresidenta y el gobernador se vieron las caras en privado; ella busca apoyo para tomar las riendas del partido, mientras que el mandatario bonaerense luce incómodo con esa situación.
Las elecciones legislativas previstas para este año en la provincia de Buenos Aires todavía no tienen fecha definida. Sin embargo, ya provocaron movimientos intensos en los principales espacios del peronismo. Cristina Kirchner arriesgará gran parte de su predominio en ambas cámaras de la Legislatura provincial. Su sector pondrá en juego 15 bancas entre Diputados y Senadores. Kicillof arriesgará menos de la mitad: solo siete. Massa, alineado con la expresidenta en su estrategia de elecciones concurrentes, expondrá seis bancas de su espacio.
La disputa entre Cristina y Kicillof dejó ver su impacto en la Legislatura. La exmandataria controla el horrible de los bloques oficialistas. En Diputados, 16 legisladores respondieron a ella. El gobernador cuenta con 11 y Massa con 10. En el Senado, la diferencia se acentuó: 16 de los 21 senadores justicialistas se encolumnaron con Cristina. Kicillof sumó solo tres. El massismo conservó una banca. Eduardo «Bali» Bucca, sin referencias claras, circuló más cerca de Cristina que del gobernador.
En Diputados, La Cámpora perderá representantes clave. Facundo Tignanelli, jefe del bloque oficialista y dirigente de confianza de Máximo Kirchner, finalizará su mandato. Alejandro Dichiara, exintendente de Monte Hermoso, también dejará su banca. A ellos se suman Maite Alvado, Ariel Archanco, Fernanda Díaz y Berenice Latorre de Caro. Desde Patria Grande, el espacio que lidera Juan Grabois, finalizará su mandato Lucía Klug. Varios de estos nombres, como Tignanelli o Díaz, no podrán renovarse por el límite legal de dos períodos consecutivos.
El Senado reflejará un escenario similar. Ocho de las diez bancas que arriesga Unión por la Patria pertenecen al kirchnerismo. Entre ellas, la de Teresa García, presidenta del bloque, figura clave en el armado de Cristina y autora del proyecto de elecciones concurrentes que impulsó el oficialismo en la Cámara alta. También concluirán su mandato Luis Vivona, Gustavo Soos, María Elena Defunchio, Gabriela Demaría, Pablo Obeid, Walter Torchio y Daniela Viera. Varios quedaron inhabilitados para competir por una nueva reelección.
Gustavo Soos representa a Malvinas Argentinas y forma parte del armado de Cristina. Vivona, alineada con Gustavo Menéndez, mantuvo su lealtad al kirchnerismo en cada interna. Teresa García mantuvo su rol de operadora de máxima confianza de la expresidenta: «Es apoderada de la lista de Cristina en el PJ», indicaron desde el entorno.
Las bancas que expondrá Kicillof también forman parte de su núcleo más cercano. Susana González, ligada al intendente Mario Secco, encabeza la lista de los dejarán quen su banca. El acompañan Naldo Brunelli, de San Nicolás; Lucía Iañez, vinculada a Julio Alak; Mariana Larroque, hermana de Andrés «Cuervo» Larroque; Carlos «Cuto» Moreno, uno de los vicepresidentes de la Cámara; Liliana Pintos, firmante del proyecto que impulsó la suspensión de las PASO; y Ricardo Rolleri, dirigente histórico de La Matanza.
El Frente Renovador tendrá su propia disputa. Cinco de sus diputados —Nicolás Russo, María Fernanda Bevilacqua, Juan Martín Malpeli, Carlos Puglelli y Ayelén Rasquetti— dejarán sus cargos. En el Senado, la banca de Sofía Vanelli también se someterá al voto. La fuerza de Massa evitó tensiones con el cristinismo y acompañó su propuesta electoral.
El rediseño del mapa legislativo bonaerense redefinirá el equilibrio entre los distintos sectores del peronismo. Con la interna aún abierta, Cristina Kirchner buscará mantener su hegemonía. Kicillof intentará consolidar su propio armado. Massa, por su parte, jugará en tándem con la expresidenta y seguirá de cerca la pulsada por la conducción del PJ bonaerense.
