En el Instituto Patria, sostienen que la unidad para hacer frente a Javier Milei fue apenas circunstancial. Mientras tanto, Sergio Massa insiste en la necesidad de definiciones concretas sobre el escenario electoral.
Una sola declaración pública basta para evidenciar que la unidad del peronismo frente a Javier Milei fue apenas circunstancial. El Presidente cometió un error evitable, y la dirigencia peronista, que ya no muestra la misma confusión del año pasado, reaccionó con rapidez.
Durante una entrevista radial, la presidenta del bloque de senadores provinciales de Unión por la Patria (UP), Teresa García, afirmó que Axel Kicillof ya no forma parte del mismo espacio político que Cristina Kirchner.
“Habiendo sido Axel Kicillof parte de nuestro espacio político, como lo fue hasta ahora, él reflejaba lo que expresaba el kirchnerismo y el peronismo más afín. Tengo coincidencias con aquel que era el ministro de Economía. Ahora hay que ver qué cuál es el futuro que plantea”, expresó.
García, quien en 2019 fue una de las principales impulsoras de la llegada de Kicillof a La Plata como gobernador, es una de las dirigentes bonaerenses más cercanas a la exmandataria. Su afirmación es contundente: en la actualidad, el kicillofismo y el cristinismo transitan caminos separados. Como si el kirchnerismo, en su aspiración de ser un movimiento que integre a las distintas corrientes internas, ya no lograra contenerlas a todas, incluso con sus diferencias.
La unión del peronismo tuvo una duración efímera, apenas un poco más de un día. Fue una reacción instintiva que dio la impresión de estar planificada con antelación. En el Instituto Patria, sin embargo, minimizaron lo que parecía el inicio de un acuerdo tras una prolongada disputa de poder. “Hubo una sobreinterpretación. Fue una cuestión circunstancial. La agenda varía día a día. No significa que estemos mejor ni peor”, señalaron.
Desde la gobernación bonaerense, la postura fue similar. “No hay más puentes de contacto que los que ya estaban. El diálogo existe, pero siempre termina en lo mismo. Esto concluye cuando se sienten a hablar Cristina y Axel”, expresó un alto funcionario del Gabinete. Y agregó: “El tema principal es si ella está dispuesta a hablar”.
El vínculo sigue en punto muerto. ¿Quién toma la iniciativa? ¿Cómo se genera el momento preciso para que finalmente se reúnan? En el entorno de Axel Kicillof, insisten en que el conflicto principal es con La Cámpora, aunque sostienen su respeto por el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. También subrayan que el Gobernador debe ocupar un rol diferente en la mesa de decisiones respecto a los años anteriores.
En el massismo, la cautela fue la respuesta ante el alineamiento peronista detrás de Kicillof, luego de que Javier Milei pidiera su renuncia y amenazara con intervenir la provincia de Buenos Aires tras el asesinato de una menor en un intento de robo. “Lo que pasó fue una advertencia para el Gobierno, pero hay temas pendientes que resolver”, advirtió una figura clave del Frente Renovador (FR).
Sergio Massa comprende que el error de Milei le dio al peronismo una oportunidad, pero también sabe que, más allá de la unidad circunstancial de la semana pasada, es imprescindible tomar decisiones de fondo para avanzar en la reconstrucción política. La clave está en que Kicillof defina si habrá PASO, cómo resolverá la interna partidaria y si desdoblará o no las elecciones. Sin respuestas concretas, cualquier intento de unidad se diluye.
El exministro de Economía planteó dentro del espacio que el desdoblamiento electoral no debería implicar un adelanto, sino una postergación para que los comicios provinciales se realicen después de los nacionales. “Tiene que definir él cómo quiere seguir. Hacer una propuesta y después vemos cómo nos ordenamos”, le transmitió a un dirigente de su confianza durante el último fin de semana largo.
Desde la gobernación bonaerense, sostienen que aún no se ha tomado una decisión porque buscan alcanzar un punto de consenso. Afirman que si Kicillof no ha definido todavía los términos del proceso electoral, es porque su intención es generar un diálogo que incluya a todos los sectores.
“Axel está forzando los tiempos para que el cronograma electoral sea producto de un acuerdo. Más muestra de disponibilidad que esa, no hay”, explicaron desde su círculo cercano. Y enviaron un mensaje implícito a la dirigencia de La Cámpora: “Ya les propuso armar una mesa a todos los interlocutores que le atienden el teléfono”. La tensión, lejos de disiparse, sigue latente.
Dentro del peronismo conviven dos posturas bien marcadas sobre el futuro político en la provincia de Buenos Aires. El sector más alineado con la exmandataria, integrado por legisladores, sindicalistas e intendentes, sostiene que la unidad es clave para ser competitivos en las elecciones de medio término y que, más temprano que tarde, será el camino inevitable. Mientras algunos creen que el Gobernador terminará cediendo, otros aseguran que avanzará con su decisión sin medir las consecuencias en el equilibrio del kirchnerismo.
Hay una especie de voto de confianza en la determinación final de Axel Kicillof. Quienes lo respaldan afirman que, si no busca la unidad, será porque su verdadera intención es forjar un camino propio. Desde el entorno del Gobernador, la lectura es distinta: aseguran que no están dispuestos a someterse a los deseos de Cristina Fernández de Kirchner y Máximo Kirchner, y que ya quedó atrás la época en la que solo ellos tenían el control absoluto de las decisiones.
Las diferencias son profundas y los cruces internos, constantes. Más allá de cómo terminen las negociaciones, Kicillof ha logrado posicionarse como un actor central en la mesa de decisiones del peronismo. Sin embargo, el tiempo apremia y las definiciones que adopte en las próximas semanas serán clave para el futuro del espacio. Sin reglas claras y en un contexto interno cargado de tensiones, resulta difícil imaginar la construcción de una estrategia electoral sólida.
Kicillof no tiene previsto realizar anuncios sobre el panorama electoral en lo inmediato. No mencionará la posible suspensión de las PASO ni el desdoblamiento de los comicios. Su mensaje se centrará en los recortes del gobierno nacional a la administración bonaerense y en una serie de medidas de gestión, especialmente en materia de seguridad, un tema sensible en la actualidad.
Aun así, en los distintos sectores del peronismo esperan algún gesto que permita anticipar su voluntad de cara a las elecciones. Se acercan momentos de definiciones trascendentales para la principal fuerza de la oposición. Y una parte significativa de esas decisiones dependerá de la estrategia y la determinación de Axel Kicillof.
