Con recursos escasos y transferencias en baja, la Casa Rosada negoció provincia por provincia y consiguió respaldo legislativo. La administración de avales, obras y fondos coparticipables se convirtió en una herramienta clave para debilitar a la oposición en la Cámara alta.
El Gobierno nacional desplegó en los últimos meses una estrategia de negociación directa con gobernadores que resultó determinante para modificar el equilibrio político en el Senado. La administración de fondos coparticipables, transferencias discrecionales y avales financieros funcionó como un instrumento central para sumar apoyos provinciales y debilitar a la oposición parlamentaria.
La Casa Rosada negoció sin acuerdos colectivos y estableció vínculos bilaterales con mandatarios provinciales que necesitaban recursos. En ese esquema, el respaldo legislativo apareció como moneda de cambio. El resultado se reflejó en la Cámara alta, donde varios senadores se alejaron del interbloque peronista y formaron un espacio propio.
Detrás de ese movimiento actuaron gobernadores que mantuvieron un vínculo pragmático con el Ejecutivo. Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo sostuvieron negociaciones permanentes con funcionarios nacionales y resultaron decisivos para el oficialismo en distintas votaciones.
El contexto fiscal fortaleció el poder de negociación de la Nación. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal indicó que en enero las transferencias automáticas a provincias y a la Ciudad registraron una caída real interanual del 6,6%. La baja respondió a la retracción del consumo y a la caída de la recaudación del IVA. Con menos recursos disponibles, los gobernadores dependieron del margen de negociación que ofreció el Gobierno nacional.
La política de obras públicas también formó parte de la estrategia. El Ejecutivo frenó proyectos y liberó financiamiento caso por caso. En Catamarca, el gobernador Jalil buscó el aval nacional para un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo destinado al Acueducto Albigasta. El crédito superó los 200 millones de dólares y requirió una garantía de la Nación. El mecanismo implicó que el Tesoro respondiera ante un incumplimiento provincial y luego descontara el monto de la coparticipación. La firma de ese aval quedó bajo control del Gobierno nacional y se transformó en un elemento de presión política.
Un antecedente similar ocurrió con la Ciudad de Buenos Aires. El distrito necesitó una garantía nacional para un crédito del BID destinado al sistema de salud. El aval llegó después del acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza, pese a que el proyecto contaba con aprobación previa.
El Gobierno también utilizó transferencias discrecionales. Tucumán recibió $20.000 millones en Aportes del Tesoro Nacional antes del debate presupuestario que respaldó el gobernador Jaldo. Fue el monto individual más alto otorgado durante la gestión de Javier Milei. Salta también apareció entre las provincias más beneficiadas por los giros nacionales.
Catamarca obtuvo otro beneficio relevante. La provincia recibió el control de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio, una empresa que concentra la mayor parte de las utilidades de explotaciones de oro, plata y litio. El presidente de la entidad fue Fernando Miguel Jalil, hermano del gobernador.
Este esquema de negociación impactó en el Senado. Tres legisladores abandonaron el interbloque peronista y anunciaron la creación de un nuevo espacio. «La decisión se funda en la necesidad de reafirmar una identidad política propia», explicaron al justificar la ruptura.
El nuevo bloque mantuvo una identidad peronista y tomó distancia del oficialismo. «No somos libertarios, no nos vamos con Milei y somos críticos de su plan económico. La conducción del Partido Justicialista nacional se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y expulsar compañeros sin objetividad, y es responsable también de los fracasos electorales», señalaron.
La estrategia oficial también quedó expuesta en el debate por la reforma laboral. Algunos legisladores provinciales facilitaron el tratamiento del proyecto y permitieron el avance de la iniciativa en el Congreso.
Una de las senadoras que integró el nuevo bloque defendió su autonomía política. «Siempre voy a votar lo que sea mejor para los jujeños», afirmó al explicar su posición.
El Gobierno construyó así un esquema de alianzas basado en recursos financieros y respaldo institucional. Ese mecanismo le permitió sumar votos clave y alterar el funcionamiento histórico del Senado, donde el peronismo mantuvo durante décadas una posición dominante.
