Quieren cambiar la imagen de la ciudad de " zona liberada" a un lugar " para toda la familia". El objetivo es brindar más seguridad. Boliches, alcohol y cuatriciclos, en la mira.
Las nuevas autoridades del municipio implementarán para la temporada un ambicioso plan con controles en todos los accesos. Afirman que las discos que no cumplan con las normas serán clausuradas y planean mudarlas, en 2009, más lejos del centro y habilitar locales de menores dimensiones para facilitar el control de seguridad, alcohol y minoridad.
Los cuatriciclos deberán tener seguro, luces y estar debidamente registrados. Los bañeros serán entrenados para que colaboren con la seguridad en las playas, y estarán conectados con la Policía.
Mayor seguridad, importantes operativos en los accesos, más efectivos en las calles, mejor control del tránsito y un estricto monitoreo de la venta de alcohol a menores son las máximas prioridades que se han planteado las autoridades de Pinamar para la próxima temporada de verano en uno de los municipios más populares de la costa, especialmente entre los más jóvenes, por sus clásicos boliches y paradores top que aseguran una fiesta continuada de 24 horas.
El objetivo es que Pinamar deje atrás la fama ganada en los últimos años de “zona liberada en la que cualquier cosa está permitida” y vuelva a ser “el destino para la familia, que alguna vez fue su marca distintiva”, según afirma Roberto Porretti, intendente electo.
En pos de mejorar la seguridad, las autoridades aseguraron que tendrán 36 efectivos y dos patrulleros más que el año pasado, además de binoculares de visión nocturna e infrarroja. “Pinamar no está tan mal en comparación al resto de los partidos de la costa –aclara Porretti–, pero queremos ir por más, para que cualquiera que venga a veranear pueda sentirse tranquilo”.
Tecnología. La otra herramienta con la que quiere contar el intendente es con el morfotouch, un aparatito que, con sólo apoyar el pulgar, se puede saber al instante todo sobre una persona, por ejemplo, si tiene antecedentes penales o está procesado por algún delito, aunque duda que esté disponible para esta temporada: “Están pedidos y desde el Ministerio de Seguridad nos dijeron que se está trabajando en eso, pero no tenemos confirmación de cuándo los tendremos”.
El objetivo es que esta herramienta esté en poder de los efectivos que estarán apostados en todos los ingresos al municipio, controlando quién entra y quién sale. “Quien no tenga sus papeles en regla o cometa alguna irregularidad tendrá que someterse a este control”, explican.
Otro tema al que se le dará particular énfasis será el control de la venta de alcohol a menores y el ingreso a los clásicos boliches Ku y El Alma. Para lo primero, además de endurecer los controles, apuntan a una campaña para concientizar a los padres. “De nada sirve lo que hagamos nosotros si después son los mismos padres los que les compran el alcohol”, justifican.
Discos en la mira. En cuanto a los lugares bailables, el nuevo intendente amenaza con no dejarlos funcionar en caso de que no cumplan con todas las condiciones de seguridad, salud e higiene. Asegura que irá junto a un inspector para controlar que todo esté en regla: “Les avisé con un mes de anticipación, si no lo hacen, no van a laburar”.
En este aspecto también planea, aunque para 2009, trasladar ambos lugares más lejos del centro de Pinamar y aprovechar la oportunidad para hacerlos más pequeños. Todas estas medidas apuntan, según Porretti, a que “los jóvenes que quieran venir a pasarla bien, divertirse sanamente y con límites, sigan viniendo, pero que los que vienen porque acá pueden descontrolar, se vayan a otro lado”.
Para esta temporada también se espera un mayor control del tránsito, que suele provocar pesados embotellamientos sobre la Avenida Bunge (la calle principal de Pinamar, muy concurrida). La nueva intendencia asegura que se trabajará en conjunto con la policía comunal y los agentes municipales de tránsito, ya que suele suceder que los adolescentes salen a conducir sin registro, algo con lo que se comprometen a no seguir pasando por alto.
En este sentido, también se decidió tomar medidas de control sobre los cuatriciclos: “Si quieren circular por la vía pública, tendrán que anotarse en un registro municipal, sacar seguro, tener luces de stop y delanteras, cascos, etc. Van a patalear, pero lo vamos a hacer igual”, promete Porretti. Pinamar se prepara así para una temporada que, afirman, batirá todos los récords. Que ninguno sea negativo.
El día que quisieron alambrar
Un cerco de alambre olímpico y tres hilos de púas, de 14 kilómetros de largo y 3,5 de ancho; cuatro accesos al balneario, vigilancia las 24 horas a través de cámaras en cada esquina; una calle perimetral a la cerca para custodiar el acceso a la ciudad. Parece la descripción de un barrio privado, pero no: así sería hoy Pinamar si un proyecto presentado en septiembre de 2000 por el defensor de Seguridad del municipio, Armando Toniolli, hubiera progresado.
El plan fue una respuesta a la creciente ola de robos y hurtos que se registraban, aunque el fenómeno no era exclusivo de la costa atlántica.
El proyecto contemplaba que el cerco se extendiera sobre la ruta interbalnearia hasta los límites de Pinamar y Cariló, llegando hasta la playa. La propuesta cosechó críticas de todos los sectores y hasta el intendente de turno, Blas Altieri, declaró que parecía “más adecuado para un country que para un municipio”. Tildada de autoritaria, fue descartada al poco tiempo.
Los “poliguardavidas”
El intendente entrante, Roberto Porretti, explicó que se está brindando capacitación especial a los guardavidas, para que puedan detectar si sucede algún hecho delictivo u otro tipo de problema durante el día. También se están llevando a cabo reuniones para que los bañeros contratados por el municipio estén coordinados y comunicados con los contratados por los paradores para sus piscinas privadas, aumentando así los ojos que controlan el movimiento en las playas más populares.
Todos ellos estarán constantemente comunicados con la Policía, que rondará la Avenida del Mar. También recibirán, como todos los años, refuerzos de personal de Prefectura e incluso se está analizando la posibilidad de una ampliación edilicia para recibir más refuerzos pero en forma permanente a partir del año próximo. Por último, el intendente confía en que contarán, como todos los años, con un helicóptero de la División Provincial de la Navegación para que monitoree las aguas y pueda actuar en colaboración con los socorristas, en caso de accidentes en un eventual rescate.

