El directorio ni siquiera trató el tema de la contaminación, uno de los dueños de Clarín agredió a un fotógrafo de Diario Crítica de la Argentina y se conocieron nuevos resultados: altos valores tóxicos y menos oxígeno en el agua del río Baradero.
Fuente: Diario Crítica de la Argentina
El escándalo por la contaminación del Río Baradero que genera la empresa Papel Prensa S.A.C.I.F. creció en información y en intensidad. La prueba más elocuente fue el desborde agresivo que protagonizó el vicepresidente de Clarín, José Aranda, a la salida de la reunión mensual del directorio que comparten el Estado nacional, el diario de la familia Noble y La Nación. Aranda lanzó manotazos contra el fotógrafo Diego Levy, de Diario Crítica de la Argentina, que intentaba cubrir la nota. Las autoridades de la papelera continúan en silencio pese a que habían anticipado un comunicado en respuesta a la difusión de los análisis oficiales que confirmaron la contaminación a pedido del juzgado federal de San Nicolás.
Una segunda prueba encargada por este diario a la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA arrojó nuevos resultados alarmantes: “Los valores hallados en la muestra de agua analizada exceden los límites admisibles para descargas de efluentes líquidos de acuerdo a lo establecido por la Resolución 336/03 de la autoridad de la provincia de Buenos Aires”, señalaron los peritos. En lenguaje despojado de tecnicismos, quiere decir que el Baradero tiene mucho menos oxígeno del que debería tener, con el potencial riesgo que eso implica para la flora, la fauna y la salud de los pobladores.
Con éste, son tres los análisis que demuestran, ya sin margen de error, el daño ambiental que producen los desechos industriales que la fábrica instalada en la localidad de San Pedro vuelca sobre un canal que, en corto recorrido, conecta con el río Baradero. El primero —que recibió la justicia, con certificación del Instituto Nacional del Agua— determinó que el nivel de material orgánico volcado sobre el río es diez veces superior a los límites que permite la legislación bonaerense. El segundo —realizado por la facultad de Bioquímica y Farmacia a pedido de este diario— confirmó esos valores. El nuevo, revela la disminución de oxígeno.
Según el documento —que lleva la firma de los doctores Alfredo Gallego y Sonia Korol, de la cátedra de Higiene y Salud—, “se realizaron dos determinaciones: demanda química de oxígeno (DQO) y demanda bioquímica de oxígeno (DBO)”.
Los parámetros de DQO fueron de “3150 miligramos por litro, cuando el valor límite para descargas es de 250 mg/l”; mientras que los valores de DBO arrojaron la cifra de 566 mg/l, cuando no se permiten más de 50 mg/l. “Esto significa que existe diez veces más compuestos orgánicos que lo permitido, lo que provoca una altísima disminución de los valores de oxígeno disuelto en agua”, explicó Korol. “Al haber dado los valores de DQO cinco veces más altos que los de DBO podemos afirmar que existe un alto contenido de materia orgánica no biodegradable, cuyos efectos adversos son mayores y pueden llegar a ser tóxicos”, agregó la experta, abriendo la puerta a un tercer tipo de examen que determina “los clorofenoles, que son sustancias altamente contaminantes del medio ambiente”.
Es curioso que la justicia bonaerense no haya avanzado en la realización de estos peritajes, que permiten establecer con alto grado de certeza el riesgo ambiental. Son análisis que demoran entre tres y cinco días y su costo no supera los 200 pesos cada uno.
La investigación sobre Papel Prensa no puede contar, siquiera, con certificaciones mínimas de sus procesos de tratamiento para los desechos industriales como las que permitieron discutir la situación de la papelera Botnia.
Según explicó el fiscal de la causa, Patricio Murray, la empresa “tiene vencido el certificado de aptitud ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia desde el mes de abril de 2004 y se niega a exhibir ante la autoridad competente los permisos de vuelco de efluentes industriales al río Baradero”.
Para el ingeniero químico Elías Jorge Matta, investigador de la Universidad Nacional del Litoral y autor del trabajo Descripción de los contaminantes emitidos por la planta de celulosa de Botnia en Fray Bentos, el impacto ambiental que provocan las papeleras es un tema “de muy alta complejidad” debido a “la cantidad y variedad de compuestos tóxicos involucrados, que actúan tanto en forma individual como en asociación conjunta”; y porque, además, hay “numerosos receptores en la flora, microorganismos, fauna y seres humanos con sensibilidad propia a los contaminantes y a sus combinaciones”. En este sentido, la doctora Korol explicó que “muchos compuestos minerales y orgánicos contenidos en los efluentes provocan, sobre la flora y fauna de los cursos de agua y directa o indirectamente sobre los seres humanos, efectos tóxicos”.
EN EL DIRECTORIO, DE ESO NO SE HABLA
“No estaba en el temario” fue la escueta explicación que dio un miembro del directorio de Papel Prensa para indicar que la denuncia por contaminación del río Baradero –que tramita el Juzgado Federal de San Nicolás– no fue motivo de debate en la reunión mensual de la cúpula compartida entre Clarín, La Nación y el Gobierno (ausente su máximo representante, Alberto Fernández).
El cónclave sesionó en el cuarto piso del edificio de Bartolomé Mitre 739. No hubo comunicado oficial ni nadie explicó tampoco para qué Clarín obligo a viajar, con carácter de urgente, a su especialista en cuestiones ambientales para una “asesoría” 24 horas antes del encuentro en el que, en apariencia, nadie habló de contaminación. En nombre del Estado, Mauricio Mazzón (hijo del operador presidencial Juan Carlos “Chueco” Mazzón) aprobó el balance presentado por los socios privados. Y se formalizó el cambio de sillas en la representación de Clarín: Jorge Rendo ocupará el lugar de Héctor Magnetto, y Héctor Aranda, el de su hermano José, protagonista excluyente luego de su violento arrebato (ver secuencia de fotos).
UN MUNDO SIN DIARIOS
(Breve diálogo con una fuente de acceso cotidiano al búnker de Puerto Madero)
–Estamos viendo si lanzamos unos afiches con las frases “Clarín miente” y “Clarín Contamina”.
–El Estado también contamina. Son socios en Papel Prensa. No puede resultar un búmeran?
–Si, puede ser... pero que pase lo que tenga que pasar, que cierren la planta. Total, como dice Néstor, sin diarios estaríamos mejor.
