Los Consejos Escolares tienen a su cargo la administración de los servicios educativos en el ámbito de competencia territorial de cada municipio. Dependen de la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) y tienen rango constitucional (Art. 203 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires)
Por Guido Alvarado, candidato a Consejero Escolar de San Isidro por Cambiemos.
Son órganos colegiados e integrados por ciudadanos elegidos por el voto popular. El número de miembros se fija en relación a la cantidad de servicios educativos existentes en cada distrito, no siendo menor a cuatro, ni mayor a diez miembros.
Los Consejos Escolares se encuentran en los orígenes de la construcción de las políticas educativas del año 1870. Puede observarse su rol y funcionamiento en la Constitución de la Provincia de Buenos Aires de 1873.
En la actualidad funcionan como sedes administrativas de la DGCyE en cada distrito, debido a la extensión de la Provincia y a la significativa matricula escolar, donde se necesita satisfacer diversas y complejas necesidades de un territorio.
Son los Consejeros Escolares los únicos actores educativos elegidos por el voto popular. Son espacios políticos revalorizados por los miembros de las agrupaciones y partidos políticos debido a la importancia en la agenda pública que hoy tiene la educación.
Son varios los desafíos que tienen los Consejos Escolares, entre los cuales podemos mencionar:
-Contribuir de un modo más activo a los proyectos de mejora escolar en el distrito de forma conjunta con Inspectores y supervisores.
-Mejorar una gestión pedagógica y administrativa, luego de 28 años de gobierno oficialista, que en sus diferentes versiones de peronismo hundió en una profunda crisis el sentido de enseñanza, aprendizaje y saberes.
La fragmentación de la sociedad argentina también se vivencia en la escolaridad. Los pobres han quedado relegados a instituciones que poco tienen que ver con la escuela pública y democrática asociada a la distribución del conocimiento. El nuevo régimen académico con la promoción automática de grado y la anulación de los aplazados son algunas muestras del momento que vivimos, maquillando para las estadísticas y barriendo debajo de la alfombra la formación de calidad.
