El Gobierno privilegia la baja del dólar por sobre la acumulación de reservas, mientras se aferra al respaldo de Washington. El acuerdo con el FMI quedó al servicio del calendario electoral.
A menos de un mes para el cierre del trimestre, el Gobierno necesita sumar hasta 5.000 millones de dólares para cumplir con la exigencia de reservas netas que firmó con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, Javier Milei descartó públicamente esa meta. “¡Me chupa un huevo la acumulación de reservas!”, lanzó durante una charla en Carajo, el espacio digital donde conversa con sus seguidores.
El ministro de Economía, Luis Caputo, pactó con el FMI una nueva asistencia de 12.000 millones de dólares en abril. El organismo quedó en enviar otros 2.000 millones antes de las elecciones. A cambio, el Gobierno debía demostrar compromiso con ciertas metas. Entre ellas, una acumulación de divisas que hoy ni el oficialismo ni el Fondo parecen tomar en serio.
Estados Unidos impulsó ese desembolso como parte de su estrategia geopolítica. Durante la asamblea de primavera del FMI y el Banco Mundial, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, dejó en claro el nuevo rumbo: “America First busca expandir el liderazgo de EE.UU. en instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial”. Y puntualizó que la Argentina es un “ejemplo adecuado” para ese objetivo.
Bessent visitó Buenos Aires días antes del anuncio del nuevo acuerdo. Su mensaje fue directo: Washington respaldaba al Gobierno argentino y avalaba el crédito a pesar del incumplimiento de los criterios tradicionales. “Argentina merece el apoyo del FMI porque el país está haciendo avances reales hacia el cumplimiento de los parámetros financieros”, afirmó.
El FMI se adaptó al nuevo contexto político. Su directora gerente, Kristalina Georgieva, aceptó la nueva línea estratégica, incluso en lo simbólico: posó en una foto con el pin de la motosierra. El staff técnico advirtió en el memorando que el préstamo a la Argentina representa la mayor exposición en la historia del organismo. La deuda superará el 100% de las reservas internacionales brutas hasta 2027 y se mantendrá por encima del 1.000% de la cuota del país hasta 2029.
Para la administración Milei, el financiamiento del Fondo se convirtió en un recurso electoral. Según el Instituto Argentina Grande, los vencimientos más duros caerán sobre el próximo gobierno. En un informe, advirtió: “Las curvas de vencimientos para el próximo mandato serán más exigentes. Si el gobierno actual destina los dólares del nuevo acuerdo a intervenciones u otros gastos en lugar de acumular reservas, la situación podría volverse aún más crítica”.
En la misma línea, Milei relativizó el peso de la deuda. “La deuda la pago con equilibrio fiscal”, aseguró en la misma charla. Y reforzó: “Conseguimos la plata, abrimos, tipo de cambio flexible. Dentro de las bandas, el tipo de cambio es libre”.
El equipo económico prioriza llevar el dólar al piso de la banda. Para eso, el Banco Central intervino en el mercado de futuros y bajó los precios de los contratos hasta diciembre. La medida busca atraer fondos de inversión interesados en hacer carry trade, ofreciéndoles una cobertura cambiaria más barata.
Al mismo tiempo, el Palacio de Hacienda explora mecanismos alternativos para sumar divisas. Uno de ellos es la emisión de un bono “peso linked”, nominado en pesos pero pagadero en dólares. Según anticipó el economista Federico Furiase, el Gobierno espera captar entre 1.000 y 2.000 millones por esa vía. También avanza un repo con bancos internacionales por 2.000 millones más.
Sin embargo, el Fondo solo aceptará contabilizar 500 millones del repo como parte de la meta de reservas. La idea es que el Gobierno se vea obligado a acumular divisas mediante la balanza comercial y no con deuda financiera.
La consultora Equilibra estimó que faltan al menos 4.100 millones para alcanzar la meta que se revisará el 13 de junio. Según 1816, el faltante asciende a 5.000 millones. Para fin de año, la exigencia del FMI sube a 4.000 millones netos acumulados. El total de dólares necesarios en 2024 superaría los 17.000 millones.
De momento, el Gobierno no se distrae con esos números. Con el respaldo de Washington y el FMI alineado, Milei apuesta a que la baja de la inflación sea la clave del resultado electoral. En ese camino, el objetivo de reservas quedó fuera de la ecuación.
