La presidenta propuso que a partir de este 12 de octubre, la conmemoración de un nuevo aniversario de la llegada de Colón a las Américas sea llamado Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Un buen punto de partida para analizar la multiculturalidad como un fenómeno de integración y no como un proceso de superposición de las mismas. La sociedad argentina aún está en deuda con las minorías que forman parte del país, pero ha tenido grandes avances en los últimos años. El peligro de la estigmatización.
Por Natalia Ferrelli
La llegada de Colón a estas tierras, ese contacto entre Europa y América latina al que se ha llamado "encuentro de dos mundos" -encuentro de un mercado inconmensurable que sostendrá a varios países europeos unos cuántos siglos, diría yo- donde se gesta la colonización europea de América. En realidad de trató del inicio de un periodo de imposición y avasallamiento lingüístico, cultural, social y económico. Ahora el 12 de octubre pasó a llamarse Día del Respeto a la Diversidad Cultural.
Algunos-as celebramos que el lenguaje colectivo vaya modificándose y adquiriendo nuevas formas. No se habla más de aborígenes, sino de pueblos originarios; no más de razas, sino de etnias; así el "descubrimiento" se va tornando conquista. Estas son algunas de las adquisiciones lingüísticas que debemos hacer para ser modernos/as y multiculturales (jeje). Real es que mutando la forma de hablar también cambia el modo de pensar. Semántica integrativa, diversa (valga la fecha) y de amplitud conceptual que no alcanzan en este tiempo global para recomponer una sociedad agazapada, ansiosa y a la defensiva.
Cristina Fernández en la feria del libro de Frankfurt retomando unos dichos de Julio Cortázar dijo: "Los argentinos somos mestizaje puro, mezcla de europeo, negro y pueblos originarios", tratando de definir una identidad diferente al reduccionismo de que la Argentina era (?) el país más europeo de Latinoamérica.
Aún existe en el imaginario colectivo llamarnos, el turco, la gallega, el ruso, la tana.... y así una retahila de gentilicios aggiornados refiriéndonos a 2, 3 y 4 generaciones antecesoras, bajando de los barcos.
También esta reformulación debería tener que ver con el lenguaje, para denominarnos argentinos/as definitivamente, lo cual sería una buena apuesta en nombre de la identidad nacional. Claro que no hay identidad posible si se desconocen las raíces. Muchos otros países latinoamericanos coexisten una mayor integración con los pueblos originarios que aún sobreviven, una mirada de respeto a esa sangre antepasada, las sociedades están impregnadas por el espíritu de los ancestros. Me refiero a Méjico, Colombia, Perú, Bolivia entre otros -Sí, porsupuesto ya sabemos del alto grado de exclusión y de las profundas diferencias de clases que existen más allá de las raíces. En nuestro caso: ¿Julio Argentino (Roca) habrá tenido algo que ver con que algunos-as sientan como vergonzoso, inferior y de poca calaña mostrar un pasado indígena, o conocer quienes habían puesto los pies tantos años antes de los conquistadores por estos lados, o simplemente darles una visibilidad como parte de este mundo?
EN ESPAÑA ES FIESTA NACIONAL
Allí lo que antiguamente se festejaba como "El descubrimiento de América" se siguió festejando como "El día de la Raza", y además en singular, lo cual destaca -no la unión de todas- sino una y sólo una RAZA que tampoco se refiere a la raza humana sino simplemente a la blanca -por lo tanto europea-. Aunque no sé si este año, como otros, tendrán mucho para festejar. Esta fiesta nacional de España también llamado día de la hispanidad, cuando nació el imperio español, se celebra con un desfile militar al que asiste la familia real. Crazy world, reyes y reinas en el siglo XXI!, festejando el día de la hispanidad o de la raza, bueno al menos no conmemoran el cumpleaños de Torquemada (o a lo mejor sí, pero eso no lo sabemos).
En otros países de región también se le trata de dar una vuelta más a esta fecha en el imaginario colectivo. El Senador Chileno, Jaime Quintana presentó un proyecto para que se conmemore el 24 de Junio la fecha de "Los Pueblos Originarios" en vez de la conmemoración del 12 de Octubre y en Venezuela se celebra El Día de la Resistencia Indígena, en los últimos años. Muy lindo todo, pero menos cambio cosmético y sustento a tanta semántica para enamorar.
¿Y SI CAMBIAMOS EL FERIADO AL 14 DE ABRIL?
En Argentina se podría proponer celebrar el día de las Américas, con éste contenido, o para seguir los pasos del Bicentenario bien se podría resolver dándole más preponderancia al día de la Soberanía Nacional. Es cierto, lejos de lo que se celebre, padezca o conmemore en esta fecha, está marcado como el último y más lindo de los fines de semana largos del año, y a eso no hay con qué darle.
Unificando criterios semánticos y de los pragmáticos, se podría decir que en este nuevo contexto, la diversidad se convierte en una manera de abordar el mejoramiento de nuestra vida en común, cuyo fundamento es la aceptación (y fijense que no se habla de "tolerancia", ya que tolerar tiene que ver con soportar y no se trata de imponer, sino de convivir) de una visión plural del mundo. La multiculturalidad percibida aquí como integración y no como superposición o yuxtaposición de culturas.
Es un arduo y conciente trabajo diario de quehacer individual y colectivo, en lo que se refiere a a revisar las bases culturales de nuestra construcción y sustentabilidad de los prejuicios. Según Simone de Beauvoir "Es absolutamente imposible encarar problema humano alguno con una mente carente de prejuicios".
Por ejemplo, primero deberíamos hacernos cargo de nuestras cabecitas aceitadas inconcientemente casi para un: "negro de mierda" (y muchos otros de mierda más, que ahora no vienen al caso porque esta vez es el día de racia, perdón de la Diversidad Cultural) nunca ausente en la vía pública o en eventos masivos, o intangiblemente incorporado a la parte más interna de algunos seres, referido a quien tenga rasgos mestizos, zainos, mulatos, originarios y todo aquel cuyos rasgos, más que por el color de su piel parezcan de procedencia indoamericana. Esta es tan solo una de las frases más reconocidas entre nosotros/as, con toda la carga de odio y violencia sostenida que esto puede contener, solo frases que en este caso no son sólo semántica sino la consolidación de un discurso y una forma de pensar, que construyen un preconcepto y nos entrampa en ver enemigos en lo diferente, en lo que no forma parte de la cultura dominante, del mundo de los/as lindos/as, de Tinellis, Mirthas y Susanas como portavoces de este mundo que no es "para negros de mierda" y menos para "indios de mierda", ni para "peruanos ocupas", "ni paraguayos chorros", ni "chilenos sucios", "ni colombianos narcos" y dale que va, sigamos estigmatizando a ver que sale y que no aparezca algún señor grande ya, que diga: "Sabés lo que habría que hacer con todos estos?...", mmmm, que peligro con ese señor grande.
Primer paso reconocer nuestra parte más... ¿cómo decirlo sin que los gorilas (esos animales tan nobles) se sientan ofendidos? Bueno esa parte; y luego entender que al formar parte de esta modernidad acuciante, esos códigos, formas y preconceptos lombrosianos de color de piel y portación de cara, ya es una antigüedad (aunque tan vigente lamentablemente) por la cual la humanidad ha perdido demasiada sangre.
La película "El hombre de al lado" pasea sútil y sigilosamente por este mundo de los unos y los otros, donde hay una velada violencia, que penetra por todas las hendijas de un tejido social con muchos augeros, Tal vez a la larga se aprenda como una política más acertiva personal y socialmente que es más interesante sumar que restar.
Más allá de cualquier creencia religiosa, en las manifestaciones de la naturaleza podemos ver la cantidad de formas, matices y tonos. Quien fuese creyente podría deducir a partir de esto que en esta locura fantástica de la naturaleza, Dios ama la diversidad porque un árbol por ejemplo no tiene todas sus hojas iguales y la biodiversidad es un alto valor que enriquece a los países que cuentan con ella.
Y quien no fuera creyente, también puede ver en este collage vertiginoso de nuestro medioambiente que, como en la paleta de un pintor lo mejor está en esas mezclas y encuentros fulgurantes de diferencias. Será que a mí la única mezcla que me cae mal es la de el alcohol, todas las demás me parecen para celebrar.
Una pequeña historia personal de diversidad. Hace 3 años conocí a Ema, una mujer de mi edad, que vive en Catamarca y es artesana, tejedora en telar, con un estilo de vida completamente diferente al mío de mujer de ciudad capital. Conocerla me remitió a un contraste profundoen cuanto a formas de vida. Cada vez que nos vemos me resulta tan valioso aprender de sus saberes de la tierra, de las soluciones que tiene a mano frente a una adversidad en la ciudad, del intercambio de nuestras cuestiones cotidianas, de género y como co generacionales, que nada me parece más enriquecedor y colorido, pues a ella le pasa lo mismo con sus amigas que tiene acá. Vivimos el intercambio con todas nuestras diferencias hacemos contacto como la gran red que somos y nos mezclamos.
Quienes dicen querer cambiar el mundo, o que este se vuelva un poco más vivible, menos peligroso, más generoso y menos cruel, deberían saber que cada etnia contiene un matiz único de la historia de la humanidad, una visión irrepetible del mundo con sus leyendas y grupos de creencias, la riqueza de un pensamiento con sus códigos y una singular fórmula de medir y atravesar el tiempo, los tiempos.
Tal vez para una construcción donde la diversidad cobre un sentido más amplio que voluntarioso, hoy más que nunca "Es imprescindible escapar de lo verdadero y refugiarse en lo probable; porque el universo es mucho más que una mirada".
