Gustavo Bruzzone fue detenido en Haedo acusado de participar en un intento de contrabando de más de 1.600 kilos de cocaína desde el puerto de Rosario. Mientras estaba prófugo, militaba públicamente por Patricia Bullrich en redes sociales y hasta posó en fotos con la ministra.
La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, celebró esta semana la detención de uno de los diez narcos más buscados del país. Lo que no imaginaba era que ese prófugo, Gustavo Alejandro Bruzzone, no solo la apoyaba activamente en redes sociales, sino que además aparecía en fotos junto a dirigentes de su espacio e incluso con ella misma.
Bruzzone, detenido el miércoles en Haedo cuando iba a visitar a un familiar, está acusado de formar parte de una banda que intentó traficar 1.658 kilos de cocaína desde Rosario hacia Europa, en coordinación con narcos colombianos. Sin embargo, investigadores de la Justicia Federal de Rosario aseguran que su rol fue marginal: era apenas un contacto lateral, un supuesto empresario que servía como fachada para generar confianza con los organizadores del contrabando.
La historia se remonta a mediados de 2022. La DEA alertó a la justicia argentina sobre la llegada del narcotraficante colombiano Gabriel Rojas Londoño. Desde entonces, agentes de la Policía Federal siguieron sus pasos hasta que, en agosto de ese año, se secuestraron 1.515 kilos de cocaína en un galpón del barrio Empalme Graneros de Rosario, y otros 153 kilos en otro depósito cercano al puerto.
En ese operativo cayeron varios integrantes de la banda, entre ellos Gabriel Nicolau y José Damián Sofía, alias “el Tano”. Ambos fueron condenados a penas de entre 11 y 12 años de prisión. Pero Bruzzone, que había sido contactado en la etapa final de la operación, logró fugarse y estuvo prófugo durante casi tres años.
Durante ese tiempo, lejos de mantenerse en las sombras, el acusado se mostraba en redes sociales como un ferviente militante del PRO y defensor de Bullrich. En enero de 2024, por ejemplo, denunció en Twitter que su madre y su hermana habían sido atacadas por delincuentes en la autopista del Oeste y agradeció públicamente a la ministra por su intervención, acompañando la publicación con una foto de una ambulancia y un patrullero.
Según reconstruyó el periodista Agustín Ceruse para Encripdata, Bruzzone también aparece en imágenes con otros referentes del espacio de Bullrich y en una foto junto a la propia ministra. Todo esto, mientras pesaba sobre él una orden de captura emitida por el Tribunal Oral Federal 3 de Rosario.
Consultada por Ceruse sobre la relación con Bruzzone, Bullrich respondió: “No lo recuerdo, le pregunté a mi equipo, nadie lo recuerda. El que las hace, las paga”.
La organización del contrabando fue meticulosa. La droga iba a ser camuflada en bolsas de pellets de maíz que serían enviadas a España a través de la empresa «Pepe Cereales SA». Para evitar que los perros detectaran los estupefacientes, habían impregnado la carga con repelente para animales. El cargamento iba a salir desde Rosario con destino a Murcia, pero fue interceptado en los días previos al envío.
El grupo había hecho una prueba previa con un cargamento legal para “blanquear” la operación y facilitar controles más flexibles. La maniobra fue descubierta gracias al seguimiento de la DEA y a un operativo conjunto entre la Justicia argentina y la Policía Federal.
En este rompecabezas internacional del narcotráfico, Gustavo Bruzzone fue apenas una pieza secundaria. Pero su militancia pública mientras estaba prófugo y el vínculo con figuras del oficialismo en seguridad vuelven su caso, cuanto menos, incómodo para el gobierno.
