La líder de la CC ARI busca preservar su lugar de relevancia dentro del coalición, recordando ser una de las iniciadoras. El PRO y la UCR acaparan la puja interna.
Lillita Carrió tiene la capacidad de decir lo que otros callan, aunque a veces no haya pruebas y la denuncia caiga a destiempo. Se puede abrazar con María Eugenia Vidal, con Horacio Rodríguez Larreta o con Alfonso Prat-Gay. Y es quien se ha atrevido a pedirle a Mauricio Macri que tomara distancia de la figura de su padre Franco allá por febrero de 2016, cuando la causa por el pronto pago de la deuda estatal de Correo Argentino al grupo empresario familiar puso al entonces presidente contra las cuerdas. Macri sorprendió al hacerle caso a Carrió, dar marcha atrás con la medida y escapar del entuerto.
Pero Carrió no juega sola. Lejos de eso, tiene terminal política: Mauricio Macri.
Es por ello que el desparramo de chimentos se dio en la señala que todo el mundillo sindica como propiedad del expresidente: LN +, con sus periodistas estrellas, Eduardo Feinmann, y Jonathan Viale.
No por casualidad, al único que no castigó con sus palabras fue a Macri. Otro dato no menor: fue el expresidente de Boca uno de los pocos dirigentes que no salió a cruzarla en redes, como sí lo hicieron Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Cristian Ritondo y también el presidente de la UCR, Gerardo Morales.
El problema es que Carrió parece haber dejado de ser Lilita para la mayoría de los dirigentes de la coalición opositora. Cada vez que retoma la práctica de los ataques a diestra y siniestra, que hasta hace algunos años podían resultar pintorescos, son muchos más los que se enojan. Y ahora acaba de cruzar una línea de Capricornio que convocó al hartazgo de casi todos.
Lilita enhebró entrevistas a Joaquín Morales Solá, a Jorge Lanata y a María Laura Santillán con algunos tuits para sugerir que Gerardo Morales, Facundo Manes, Cristián Ritondo, Emilio Monzó y Rogelio Frigerio tenían relaciones peligrosas con Sergio Massa.
La jugada de Carrió busca posicionarse a ella misma, a Macri, y eventualmente a un radical como los líderes de espacio pensando en 2023. Una suerte de socia fundadora agitando ser la dueña de la pelota y querer salir primera en la foto.
A ninguno de los dirigentes de la oposición les pasó desapercibido el principal dato político de la andanada Carrió que preservó a Macri de las críticas. Es más. La propia Lilita en sus críticas se preocupó en señalar que ya le había anticipado al ex presidente lo que iba a decir. Va quedando en claro que, en este momento en el que se define quien va ser el candidato presidencial que enfrente al kirchnerismo, Carrió y Macri confluyen en la tormenta de una estrategia común.
