Denunció que parte de la oposición es "funcional al Gobierno". Fue un tiro implícito
contra la UCR. Sembró sospechas sobre el senador Verna. Aguad negó una fractura. Solá: "El debate detuvo tras una reunión de Cobos, Pichetto y Morales".
Las fracturas en la oposición se hicieron finalmente visibles. Tras el fracaso en la sesión especial convocada para voltear el DNU 298 que habilita el uso de reservas del Banco Central (BCRA), la diputada Elisa Carrió soltó duras acusaciones a sus pares del espacio antikirchnerista, a quienes acusó de “complicidad” con el gobierno.
La Coalición Cívica (CC) ya había avisado que bajaría a sesionar, aunque no haya quórum. El resto de los bloques opositores se quedó en sus despachos y transformó la jugada de Lilita y los suyos en un acto estéril. La líder opositora no los perdonó: “Lamentamos esta diferencia con el resto de la oposición, pero cuando se ve una, dos, cinco, diez veces caer en la trampa del oficialismo, uno se pregunta si hay ingenuidad o en algunos, aunque sean pocos, complicidad”.
El Salón de los Pasos Perdidos del Congreso se transformó en el escenario donde se desnudó la realidad parlamentaria. Allí Carrió dijo que el senador pampeano Carlos Verna se pasó nuevamente al oficialismo, por haber presentado un proyecto de ley que reemplaza al cuestionado DNU, y que, al no sesionar, la oposición "le está siendo funcional al Gobierno".
“Si hoy no sesionamos es por responsabilidad de la oposición porque hoy tenemos quórum propio”, dijo la diputada porteña, y admitió que la oposición “no tiene el coraje para defender al pueblo argentino”. También dedicó una interesante lectura sobre la realidad opositora: "¿De qué unidad me hablan? No hay unidad si no sirve para hacer algo por la gente".
Rápidamente, la UCR mandó a Oscar Aguad uno de los presidentes de su bloque –comparte el cargo con Ricardo Alfonsín- a intentar apagar el incendio que había iniciado su par de la CC. “Toda la oposición, como la doctora Carrió, quiere derogar el DNU y lo vamos a hacer. Además la Justicia ha paralizado el DNU, por eso la urgencia ya no es tal. A tal punto que el secretario de Hacienda de la Nación no ha tocado el dinero”, explicó el cordobés.
A la hora de explicar por qué no bajaron con la CC, dijo que “todos los bloques de la oposición, salvo la Coalición Cívica, decidimos no bajar porque el DNU todavía no ha ingresado al Congreso. El jefe de Gabinete tiene diez días para mandarlo y hoy vencieron esos diez días. No podemos criticar al gobierno por violar los reglamentos y después violarlo nosotros”.
En sintonía habló Gabriela Michetti, de PRO: “No se puede sesionar si no hay dictamen. Buscamos acciones que respeten las cuestiones institucionales, porque eso es lo que le cuestionamos al kirchnerismo”.
Lo curioso es que ambos coincidieron al detalle con la oposición que marcó Agustín Rossi, jefe de diputados kirchneristas. “Querían debatir un tema que todavía no había ingresado al Congreso. El jefe de gabinete tiene 10 días, así lo marca la Constitución. Si la semana que viene la oposición decide volver al camino de las sesiones ordinarias, nosotros vamos a estar sentados en nuestras bancas. Siempre con proyectos que tengan dictamen de comisión”, expuso. Todos los que bajaron a hablar con la prensa lo hicieron en el mismo lugar del Congreso y en la misma silla.
Más expeditivo fue Felipe Solá, presidente del bloque Peronismo Federal. "Se equivocaron, pero se puede arreglar", opinó sobre los acuerdos y las marcha atrás que se vivieron en el Senado. Sobre las acusaciones de Carrió, pidió "especificar qué parte de la oposición es funcional gobierno", pero seguidamente puso nombre y apellido al asunto: "El debate por el DNU se detuvo en una reunión de Julio Cobos, Miguel Pichetto y Gerardo Morales el día lunes. Digamos las cosas como son".
"Esas dilaciones tuvieron una sóla cara: la del senador Gerardo Morales, quien creo que sus intenciones son buenas pero cambiaron la situación", dijo sin pluritos.
“La oposición no se va a dividir, pese a los enormes esfuerzos del gobierno –siguió con su intento de defensa Aguad-. Yo no le estoy respondiendo a Carrió, si yo la adoro a Lilita. El bloque de Carrió creyó que era un acto simbólico y político sentarse en las bancas. Nosotros creímos que no. Fue una decisión política”.
