El concejal Carlos Castellano encabezó una conferencia de prensa el día después de haber sido desplazado de la presidencia. Estuvo acompañado por concejales kirchneristas y vecinalistas de ConVocación, y por el radical Carlos Juncos. La bancada de Cambiemos, con el apoyo de peronistas y massistas, eligió a Andrés Rolón como nuevo presidente del cuerpo.
Luego de la sesión en la que fue desplazado de la presidencia del Concejo Deliberante por el voto de 13 ediles, Carlos Castellano encabezó una conferencia de prensa durante el mediodía del jueves para dar su versión de los hechos. Estuvo acompañado integrantes de la bancada de Unidad Ciudadana y del vecinalismo de ConVocación por San Isidro, y por el radical Carlos Juncos.
“Se produjo un hecho significativo en la política de San Isidro, donde fue frustrado un nuevo proceso de buenas prácticas políticas y legislativas que se estaba llevando a cabo. Triunfó la corporación política con las viejas prácticas políticas”, comenzó diciendo Castellano. ¿Fue un mensaje por elevación a los Posse, los Galmarini y los Cafiero? Son tres apellidos que atraviesan la historia política en el distrito.
Castellano remarcó que el Concejo Deliberante debe ejercer un rol de contralor, y destacó una “interesante agenda vinculada a los controles, la transparencia, la recuperación de facultades delegadas al Ejecutivo en cuestiones urbanas, de tránsito y presupuestarias. Todo fue abortado ayer por una práctica de la vieja política en detrimento de un intento de renovación”.
Martín Lutufyan, de ConVocación por San Isidro, acompañado por Catalina Riganti, María Ines Feldtmann, Alejandro Lucena y Clarisa Dimattei, manifestó que “cuando una misma familia pasa más de 35 años en el poder, pasándolo entre padres e hijos, se terminan creyendo los dueños del Estado. Lo que vimos ayer, la violación a las reglas de juego, la misma presencia de Posse en el recinto, no para rendir cuentas pero sí para colocar a sus fichas incondicionales en posiciones convenientes, son las prácticas de alguien que actúa como un patrón de estancia, como un barón del conurbano”.
Además, hubo quejas por la manera en la que se desarrolló el recambio. Lutufyan denunció que “no les costaba nada seguir las reglas. Las normas exigen una convocatoria con al menos 24 horas de anticipación para el tratamiento de estos asuntos. Ahora que se aseguró todo el control, Posse no tiene más excusas para negarse a laburar de verdad por los vecinos. ¿Qué espera para bajar las tasas, Posse?”, en relación al 6,42% de ‘contribución municipal’ que cobra San Isidro con cada factura mensual de Edenor.
El radical Juncos coincidió: “No hacía falta hacerlo de esta manera, y tener esta foto de asumir el cargo con la mitad del Concejo vacío. Eso explica que las cosas no se hicieron bien. Parecían saltadores nocturnos que venían a tomar posesión del HCD. Esta casa había recuperado la institucionalidad. Son prácticas que pensábamos en el pasado. Ahora hay una nueva etapa. Tenemos un futuro abierto y enorme”.
Por su parte, Marcos Cianni habló desde Unidad Ciudadana: “Fue una intervención al Concejo Deliberante, de parte del Ejecutivo y el Intendente. La sesión no fue convocada en tiempo y forma. Además hubo patota y fuerza policial. Algunos compañeros sufrieron violencia. Parecía la dictadura. Estas prácticas son históricas en San Isidro. El intendente siempre resuelve sus internas aliado a otros partidos políticos. A nuestros vecinos les preocupa otras cosas, pagar el tarifazo o quedarse sin trabajo”. Más tarde, también se sumó a la mesa Celia Sarmiento.
LAS EXPLICACIONES DE CASTELLANO
“Esperamos que siga siendo un Concejo de puertas abiertas y que se mantenga el legítimo control que deben realizar los concejales. Hay una corporación política a la que no le gustó que sucedan estos fortalecimientos de transparencia, y que por eso intentó domesticar y disciplinar nuevamente el Concejo Deliberante”, agregó Castellano.
También manifestó que «se traiciona a los vecinos de San Isidro que votaron por un cambio en política para mejorar del sistema republicano. Cambiemos es una formación muy amplia y me parece que esa diferencia de miradas era justamente su fortaleza. Lo que construye buenas políticas públicas es poder integrar diferentes miradas pero con objetivos comunes, buscando consensos».
Además, Castellano negó acusaciones de Sebastián Galmarini, del Frente Renovador, que expresó en un comunicado que se benefició a ConVocación por San Isidro y a Unidad Ciudadana con el reparto de contratos: «No es cierto. La distribución de cargos en el Concejo Deliberante siempre se hace en función de cantidad de concejales que más o menos integran cada bloque. Se les da una cantidad de módulos para poder cubrir la lógica necesidad de contar con asesores, secretarios de bloque y empleados que los ayuden en su tarea legislativa y en los barrios. Siempre ha sido transparente y ese comentario proviene de alguien que viene de una familia política y de una corporación política que hay que empezar a cambiar».
Y sobre el cierre, agregó un dato acerca del punto de quiebre de su relación con el Intendente Posse: “Quizás al intendente no le gustó mucho, después del 2015, que decidí no aceptar ciertas condiciones cuando me propuso ser precandidato a intendente por el espacio donde milité 30 años. Y seguramente buscó retrotraer la situación. Pero yo ingresé como concejal de Cambiemos, y más de 20 veces tuve que desempatar respetando la lógica de Cambiemos”.

