La conformación de la Bicameral de Inteligencia ha desatado una feroz interna, con Patricia Bullrich respaldando a Martín Goerling y Santiago Caputo impulsando a Edgardo Kueider para la presidencia
La conformación de la Bicameral de Inteligencia ha desatado una intensa pugna política entre los distintos bloques y referentes del oficialismo, mientras se espera que sus miembros sean oficialmente designados el martes 20 de agosto. Las negociaciones en torno a quién presidirá la comisión, que es clave para el control de los organismos de inteligencia, han estado marcadas por llamados frenéticos y maniobras detrás de escena, en un intento de asegurarse el control sobre los 100 mil millones de pesos asignados recientemente a la SIDE.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ha jugado un papel central en estas negociaciones, respaldando con fuerza la candidatura de Martín Goerling para la presidencia de la comisión. Según fuentes consultadas, Bullrich llamaba “frenéticamente” a los senadores que podrían apoyar a Goerling, ya que busca asegurar un aliado en la conducción de la Bicameral para que no caiga el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que otorgó los fondos reservados a la SIDE. La participación activa de Bullrich en esta disputa surge a raíz de las investigaciones que Leopoldo Moreau, actual titular en funciones de la comisión, ha llevado adelante sobre los interrogatorios políticos y apremios ilegales contra detenidos en las protestas contra la Ley Bases.
El apoyo de Bullrich a Goerling la coloca en un conflicto directo con Santiago Caputo y Karina Milei, quienes están impulsando la candidatura de Edgardo Kueider. Según trascendió, Victoria Villarruel, quien inicialmente respaldaba a Goerling, no se opondría si Kueider resultara elegido. “Kueider juega bien conmigo pero habla pestes de Milei”, habría comentado la vicepresidenta, sugiriendo un acuerdo tácito con los libertarios.
La Bicameral de Inteligencia, con 14 miembros, se ha convertido en un verdadero botín político desde que el gobierno rediseñó la SIDE por decreto, aumentando significativamente los fondos reservados del organismo. Esto ha agudizado las tensiones internas, especialmente con el sector del pichettismo, que demandaba un lugar para Emilio Monzó, pero que fue descartado por la desconfianza de Caputo, Milei y Karina.
En este escenario, Santiago Caputo ha tenido un rol clave al vetar la participación del diputado peronista Eduardo Valdés en la Bicameral. Valdés, quien había sido un crítico incisivo de las maniobras ilegales durante el macrismo, fue excluido por pedido expreso de Caputo. Según fuentes al tanto de las negociaciones, Caputo se comunicó directamente con Germán Martínez, jefe del bloque peronista, solicitándole que Valdés no formara parte de la comisión. En su lugar, Martínez se anotó a sí mismo para integrar la Bicameral. Esta decisión ha causado molestia en la bancada de Unión por la Patria, donde acusan a Martínez de haber actuado con complacencia hacia Caputo. “Tuvimos tres reuniones de bloque y no nos dijeron nada, nos tuvimos que enterar por los medios quiénes iban a la Bicameral”, manifestaron desde el bloque.
La nueva conformación de la Bicameral incluye a los senadores Wado de Pedro, Oscar Parrilli y Florencia López por el peronismo; Martín Lousteau y Mariela Coletta por el radicalismo; Cristian Ritondo y Edith Terenzi por el PRO; y Gabriel Bornoroni y César Treffinger por La Libertad Avanza, entre otros. Sin embargo, aún no está claro quién será el presidente de la comisión, aunque Caputo sigue promoviendo a Kueider, mientras que Villarruel y el PRO mantienen su apoyo a Goerling.
En definitiva, la conformación de la Bicameral de Inteligencia y la elección de su presidente reflejan las tensiones y alianzas cambiantes dentro del oficialismo, en un contexto donde el control de los fondos reservados de la SIDE y la dirección de las investigaciones de inteligencia son el principal objetivo de la disputa.
