Marisa Fassi y Gustavo Arrieta fueron los anfitriones de la primera reunión, luego de la derrota electoral, del Consejo del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, la cual se celebró en el Museo de Campo de Cañuelas, sobre la ruta 6.
Con la presencia de Máximo Kirchner en carácter de Presidente del partido, el encuentro contó con una importante concurrencia de 67 dirigentes. Si bien hubo algunos momentos tensos por la no invitación al gobernador Axel Kicillof, la reunión, según pudo averiguar este medio, fue fructífera para quienes estuvieron presentes. Duró más de tres horas y media y pudieron hablar todos.
“Se habló de una futura invitación a Cristina Kirchner y a Sergio Massa y la necesidad de articular unidad de la manera más inteligente posible en virtud de todo lo que está pasando”, contó a LaNoticiaWeb uno de los presentes y aseguró que se manifestó el “apoyo al gobernador de la provincia” y se estableció “hacer reuniones mensuales”.
Como intendenta de Cañuelas, acompaño el pedido de nuestro gobernador @Kicillofok para que el gobierno de Javier Milei nos devuelva a los y las bonaerenses el Fondo de Fortalecimiento Fiscal de Buenos Aires que nos quitó de manera arbitraria e injusta. pic.twitter.com/KxRxdGVTS9
— Marisa Fassi (@marisafassi) February 26, 2024
Que haya sido en Cañuelas no es casualidad. El municipio garantizaba armonía para la realización de la reunión. Tanto Arrieta como Fassi mantienen una muy buena relación con todas las terminales peronistas de la provincia. “Los encuentros en Cañuelas siempre son con armonía y buena energía”, confiesa un secretario del PJ.
Además de la discusión sobre la presencia de Kicillof y las eventuales invitaciones a Cristina y Massa, durante el cónclave se expresaron varias preocupaciones de gestión. Sobre todo para los municipios del conurbano, como son el aumento de la pobreza, la desigualdad y el financiamiento de la seguridad. También se habló de la caída de las recaudaciones municipales, la educación y su financiación, el freno a obras públicas que estaban siendo ejecutadas y, por supuesto, la salud pública.
Cañuelas no es ajeno a ninguna de estas problemáticas. “El municipio de Cañuelas se empezó a preparar desde el 20 de noviembre para que nos gobierne un loco”, cuenta un estrecho colaborador de la intendenta Fassi.
En tiempo de ajustes y motosierra, cerca de la actual jefa comunal y del ex intendente se enorgullecen en graficar que desde el 2008 hasta la actualidad, Cañuelas tuvo déficit fiscal en tan solo en un ejercicio: 2019, último año del fallido gobierno de Mauricio Macri. Después, siempre fueron años de superávit.
“El municipio está preparado para enfrentar, con mucha responsabilidad, con mucha tranquilidad y mucho equilibrio emocional y fiscal, este año tan complejo”, asegura un dirigente de Unión por la Patria que orbita cerca de Fassi y Arrieta.
Por su puesto, en momentos tan delicado para el clima social ocasionado, principalmente, por la pulverización del poder adquisitivo de los trabajadores y los jubilados, la cuestión política de una coalición que no funcionó como tal a nivel nacional durante el último Gobierno de Alberto Fernández será clave.
“Somos un espacio bastante equilibrado y un municipio bastante previsible”, reflexionan desde los despachos de Lara 798, dando cuenta que liderazgo político ejercido por la intendenta mantiene encolumnado a todas las expresiones del panperonismo local, al margen de alguna que otra situación de tensión que puedan existir.
Con lo que respecta a lo legislativo, el oficialismo no contará con mayoría propia durante estos dos años. Pero es algo que no parece asustarlo: “Estuvimos en minoría durante 6 años y pudimos gobernar bien igual”, sentencia alguien que conoce la historia del Concejo Deliberante cañuelense como nadie. En paralelo, la oposición se encuentra totalmente fragmentada en 4 bloques diferentes, lo que le dará un mayor margen de negociación a Unión por la Patria.

