Datos del Indec y del Banco Central expusieron un deterioro simultáneo del poder adquisitivo y de la capacidad de pago de los hogares. La pérdida salarial desde el inicio del Gobierno impactó de lleno en el endeudamiento y llevó la mora bancaria a niveles inéditos.
Dos estadísticas oficiales marcaron un nuevo capítulo del deterioro económico de los hogares. El salario real de los trabajadores registrados cayó 0,7% en noviembre, según el Indec, tras una inflación mensual de 2,5%. El cuadro empeoró en diciembre, con un IPC de 2,8%. Desde el inicio del actual Gobierno, los salarios reales retrocedieron 6,4% y el 2025 tampoco revirtió la tendencia, con una baja acumulada de 1,3%.
En paralelo, el Banco Central informó un salto histórico en la mora de las familias en el sistema financiero. La serie del Informe sobre Bancos mostró que en noviembre el incumplimiento total de los hogares alcanzó el 8,8%, un nivel nunca registrado. El pico previo había sido del 5,1% a mediados de 2021, tras la salida de la pandemia. En 2019, el indicador había llegado al 4,9%.
El deterioro fue más profundo en los préstamos personales. La mora superó por primera vez el 10% y llegó al 11%. El máximo histórico anterior se ubicó en 7,2% en agosto de 2021. En el caso de las tarjetas de crédito, el impago trepó al 9,2%, frente a un récord previo del 4,9% en julio de ese mismo año.
La combinación de precarización laboral y caída del salario real explicó buena parte de este fenómeno. Entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, se destruyeron 236.000 puestos registrados en el sector privado, en general mejor remunerados. En ese lapso, el mercado laboral sumó 231.000 empleos no registrados y 400.000 trabajadores cuentapropistas. La pérdida de ingresos empujó a muchas familias al endeudamiento para cubrir gastos básicos, como compras en supermercados, y luego limitó la capacidad de cumplir con esas obligaciones.
El propio Indec señaló que en noviembre, el mismo mes en el que se disparó la mora crediticia, el salario real registrado bajó 0,7%. Los sueldos de los trabajadores registrados cayeron por tercer mes consecutivo. En ese período, la contracción acumulada llegó al 1,7%. En lo medido de 2025, la baja real fue del 1,3%, pese a una leve recuperación inicial.
La tendencia negativa comenzó antes. Desde noviembre de 2023, los salarios públicos perdieron 15,5% en términos reales, los privados 1,3% y el promedio de los registrados 6,4%. El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, sostuvo: «La dinámica salarial del 2025 fue de un claro estancamiento en niveles históricamente bajos. En los últimos meses, al calor de la suba de la inflación, el salario real entró en una fase de deterioro marginal, pero deterioro al fin. En el sector público la ‘masacre’ continúa. En las provincias y en la Nación la caída de noviembre superó el 1% en términos reales. El acumulado de los últimos dos años es muy heterogéneo. El salario de los estatales provinciales perdió un 7,8%; el de los nacionales un 34%».
La conjunción de salarios en baja, empleo más precario y endeudamiento creciente dejó a los hogares en una situación crítica, con dificultades crecientes para sostener el consumo y cumplir con sus compromisos financieros.
