Por Omar ‘Pachi’ Lencinas***
Escribo esto con bronca. Con el estómago revuelto. No por lo que hicieron que fue feo, torpe y simbólico, sino por lo que pasó después.
El 2 de julio la Justicia decidió que tirar bosta en una vereda y colgar un pasacalle era un acto tan grave, tan peligroso,y tan criminal, que merecía allanamientos, detenciones, incomunicación y titulares de prensa. Todo bien orquestado, como si hubieran agarrado a un grupo terrorista. Pero no era para Eva Mieri, concejala de Quilmes, militante de La Cámpora, y tres personas más.
La jueza es la misma que ya tiene historial de intervenciones dudosas, mandó el operativo como si fuera una redada antidroga. ¿El delito? ¿Amenaza a la seguridad nacional? ¿Corrupción? No. Un escrache. Cosa que siempre lo tenemos como algo que no se debe hacer que estamos en contra, pero es un acto de protesta política, un pasacalle que decía lo que mucha gente piensa , y un poco de bosta que no llegó ni al cordón.
Seamos sinceros: lo que pasó fue una burrada política. Pero no fue un delito federal. Ni por asomo. Y no lo digo yo, lo dice el Código Penal:
-Intimidación pública (Art. 211) requiere que el hecho altere realmente el orden público, no que moleste a un diputado.
-Coacción agravada (Art. 149) exige violencia real, no un insulto pintado.
-Asociación ilícita (Art. 210) pide organización estructurada con fines delictivos, no tres militantes con un balde de bosta.
¿Dónde está la lógica jurídica? En ninguna parte. Acá lo que sobró fue show y Justificación política. Porque si te llamás Eva Mieri y militás en el peronismo kirchnerista, parece que te toca una Justicia más gruesa, más dura, más arbitraria.
Y vuelvo a repetir, que esto no es defender el escrache. Pero no es delito federal. Y mucho menos excusa para tener a una concejala incomunicada y ahora con tobillera, con un expediente en secreto de sumario y a medio país opinando sin leer una sola página de la causa.
¿Qué debió hacer la Justicia?
Llamar a indagatoria. Investigar si hubo daño real. Aplicar la contravención, si correspondía, como dice la ley.
Respetar el principio de proporcionalidad: no todo acto grosero es un crimen.
Garantizar el derecho a la defensa, no allanarlo con la Gendarmería.
Pero claro, eso no vende. No da rating. No aparece en la tapa. Y lo que hoy debería haber sido un llamado a declarar, terminó siendo una privación de la libertad sin base legal firme.
Lo que duele, más allá del caso en sí ,es el precedente. Porque si tirar bosta se convierte en terrorismo político, mañana manifestarse en una plaza puede ser un acto subversivo. Y entonces nos habremos pasado de rosca. Una vez más.
La Justicia, cuando se pone el uniforme de policía del pensamiento, deja de ser Justicia. Y se convierte en espectáculo. Uno que huele peor que la bosta que tanto escandaló a Espert.
Y mientras tanto, Eva Mieri sigue presa.
***El autor es Abogado y Concejal de San Martín por Unión Por La Patria.
