El delantero de 36 años que volvió a Estudiantes de La Plata, club en el que ganó la Copa Libertadores y es ídolo, con el afán de demostrar que todavía sigue vigente, es el goleador de la Copa de la Liga y la hinchada lo ovaciona.
En el encuentro de ayer, en el que Estudiantes superó por 2 a 1 a Tigre y se alejó del resto de equipos de la zona 2 con el primer puesto en su bolsillo, Mauro Boselli, quien ingresó en el segundo tiempo desde el banco, convirtió el tanto que sentenció el partido.
El pichichi de esta Copa no es un nueve que corra para todos lados, ni que presione fuerte o que sea habilidoso. Boselli es claro y contundente: dentro del área el arco es su presa y, hasta ahora, de los 10 tiros que lleva a la portería, nueve terminaron en gol.
Vale aclarar que, además de la rotación constante que saca minutos al delantero por el apretado fixture del pincha que juega las tres competiciones, Boselli estuvo lesionado un mes, 30 días apartado de las canchas. Aún así se encuentra vigente y cada vez que le toca jugar moja.
No es casualidad ni una racha al azar, es el trabajo en conjunto, especialmente la buena conexión que lleva con sus colegas de posición, que son Gustavo Del Prete y Leandro Díaz, con los que día a día se mejoran mutuamente para beneficio de un Estudiantes que goza del momento de sus delanteros.
De los 28 tantos que lleva el León, equipo que más anotó del torneo, 18 son de sus tres delanteros predilectos; 9 de Boselli, 6 del Loco Díaz y 3 de Del Prete.
Un conjunto que se esmera por la verticalidad y rapidez en sus ataques, mientras que en defensa, a pesar de que no es imbatible, ordenado, presente y fuerte en la marca.
