El asesor cercano a Donald Trump mantuvo reuniones en Buenos Aires con Cristian Ritondo, Miguel Pichetto y Rodrigo De Loredo. Según reveló Carlos Pagni, transmitió el respaldo de la administración republicana a Santiago Caputo y planteó una estrategia de cooperación para fortalecer al gobierno de Javier Milei frente a los sectores prochinos.
El consultor estadounidense Barry Bennett, figura clave del entorno de Donald Trump, desarrolló una agenda política en la Argentina que incluyó encuentros con referentes opositores y funcionarios libertarios. De acuerdo con Carlos Pagni, el asesor norteamericano transmitió el aval de Washington a Santiago Caputo, a quien presentó como un interlocutor de confianza de la Casa Blanca y posible futuro jefe de Gabinete.
Bennett llegó al país mientras Luis Caputo negociaba en Estados Unidos las condiciones del nuevo acuerdo financiero con el Tesoro. Durante su visita, el estratega reafirmó la posición de la administración republicana sobre los recursos naturales argentinos. “Es una bendición que la Argentina tenga recursos naturales como el petróleo, el litio y el uranio, que en este momento están bajo tierra”, expresó. Según explicó, el “problema” para los intereses de su país radica en que sin la explotación de esos recursos no se puede ayudar a la gente a ganar plata.
En la misma línea, sostuvo que, aunque en Estados Unidos “les encantaría tener esos recursos, no los tienen”, por lo que existe un interés en realizar inversiones que permitan “ayudar a producir”. También afirmó que en la Argentina hubo gobiernos incapaces de aprovechar ese potencial y mencionó el swap con el Tesoro estadounidense, del cual anticipó posibles novedades “en el corto plazo”.
Fuentes cercanas a la delegación norteamericana indicaron que los temas energéticos y los materiales críticos ocuparon un lugar central en las conversaciones. Los representantes de ambos países evaluaron proyectos sobre gas natural, plantas de energía, centros de datos y tecnología.
Según la reconstrucción de Santiago Fioriti, Bennett se reunió en la Casa Rosada con Santiago Caputo y un grupo reducido de funcionarios. Les pidió que elaboraran tres escenarios posibles para las elecciones del 26 de octubre: uno optimista, otro neutro y otro pesimista. En ese encuentro, Bennett preguntó qué tan cerca estaba el peronismo de impulsar un “impeachment” contra Milei.
Días después, el consultor mantuvo nuevas reuniones más reservadas, donde exhibió un borrador con nombres de dirigentes opositores no kirchneristas que consideraba “actores racionales” con capacidad de colaboración. En esa lista figuraban Cristian Ritondo, Miguel Pichetto y Rodrigo De Loredo, con quienes finalmente se reunió en un departamento de Retiro, según relató Pagni.
En ese encuentro, Bennett confirmó que Caputo contaba con el respaldo de la administración Trump y pidió construir una alianza parlamentaria que garantizara gobernabilidad. También solicitó apoyo frente a los “partidarios de China” dentro del propio gobierno argentino, aunque no identificó a los funcionarios a los que aludía.
La influencia de Bennett trasciende los canales oficiales. Integra la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), una estructura informal de poder vinculada a Trump, y mantiene lazos con el capítulo argentino de la organización, que conduce Leonardo Scatturice, un ex agente de inteligencia cercano a Caputo.
Desde su paso por Buenos Aires, creció la versión sobre el ascenso de Santiago Caputo al Gabinete, en reemplazo de Guillermo Francos. La posible designación se interpretó como una señal del alineamiento directo entre Milei y la Casa Blanca republicana, mientras los ojos de Trump siguen puestos en los recursos estratégicos del país y en su disputa con la influencia de China en la región.
