El presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, se negaba a participar de la fórmula bonaerense con Scioli y prefería seguir conduciendo las sesiones de la cámara baja. Sin embargo, el gobierno le hizo una oferta que no pudo rechazar.
Fuente: La Política On Line
Resultaba raro, pero el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, se negaba a participar de la fórmula bonaerense con Daniel Scioli y prefiriera seguir conduciendo las sesiones de la cámara baja. Sin embargo, al mejor estilo de Vito Corleone, el gobierno le hizo una oferta que no pudo rechazar y será el número dos del vicepresidente.
Ámbito Financiero informa en una muy divertida nota que el presidente Néstor Kirchner habría pronunciado la poco elegante frase "Ya te cagué" al oído de Balestrini, señalando el cierre del acuerdo que lo pondría en el segundo escalón de la dupla que seguramente reemplace a Felipe Solá en la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
¿Cómo lo "cagó" Kirchner a Balestini? Muy simple, descubriendo que intereses reales se ocultaban detrás de su reticencia y prometiendo lo que esperaba el diputado. Como era previsible, la clave está en La Matanza, el "territorio" de este ex intendente.
LA OFERTA K
A cambio de que el presidente de los diputados cierre filas con el vicepresidente, Kirchner se "comprometió" a apoyar la reelección de Fernando Espinoza en La Matanza, que se encuentra amenazada por diversos postulantes kirchneristas, como los dirigentes sociales Luís D´Elía y Jorge Ceballos. Habrá que ver si cumple. Miguel Angel Pichetto, por ejemplo, podría contarle bastantes cosas a Balestrini sobre las "promesas" de respaldo presidencial.
Espinoza asumió la intendencia de ese enorme distrito del conurbano cuando justamente su padrino político, Balestrini, comenzó su ciclo como legislador. Ahora, en busca de la reelección, el apoyo del primer mandatario sería un regalo para el actual intendente de La Matanza, del que también disfrutaría quien iría como vice de Scioli.
Entre los compromisos, Balestrini se aseguraría el armado del gabinete que conducirá los destinos de La Matanza, en caso de una victoria de Espinoza, y con eso el control de tal vez el distrito más importante del conurbano por tamaño e influencia electoral.
La insistencia de Kirchner para que sea Balestrini y no otro quien acompañe a Scioli es la extrema necesidad que tiene el gobierno de poner detrás del vicepresidente un figura que les asegure fidelidad, algo que hoy por hoy no sienten con Scioli, que nunca fue un kirchnerista acérrimo, sino más bien un político que supo donde ubicarse, tras pasar del menemismo, al duhaldismo y luego al kirchnerismo sin siquiera pagar un sólo costo político. De hecho, es uno de los políticos con mejor imagen en todo el país.
Esto es justamente lo que preocupa al equipo K, que sabe de este perfil poco comprometido de Scioli, lo cual combinado con las sabidas intenciones del ex presidente Eduardo Duhalde de rearmar el PJ bonaerense y la buena relación que éste mantiene con Scioli los obliga a preguntarse si una casi segura victoria del candidato oficialista en la provincia realmente les asegura el control de Buenos Aires por cuatro años.
Por esto, quieren que Balestrini sea "los ojos" de Kirchner en la casa de gobierno de La Plata, y que advierta de cualquier movimiento extraño que el próximo gobernador bonaerense puede llevar a cabo.
Además, su salida dejaría libre la presidencia de la Cámara de Diputados, la misma que le prometieron al actual gobernador bonaerense Felipe Solá para que éste siga formando parte de la futura estructura kirchnerista, aunque hoy se rumoreó que podría también hacerse cargo de un futuro ministerio de Medio Ambiente, reemplazando a la denunciada secretaria Romina Picolotti.
Para finalizar, la presencia de Balestrini reafirma las relaciones con el titular del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari, que viene reclamando que el segundo del ticket para la gobernación sea un "peronista de verdad", como les gusta llamar a los hombres que comparten sus gustos, historias, tradiciones, y sobre todo, intereses. Es obvio que entre peronistas no van a discutir por nimiedades como la ideología o las convicciones.
