Una nueva jornada de protesta sindical frente al Congreso terminó con momentos de fuerte tensión entre manifestantes y fuerzas de seguridad. En el marco de la movilización convocada por la CGT y las dos CTA contra el proyecto de reforma laboral que se debate en el Senado, se registraron enfrentamientos, disparos de balas de goma y al menos dos personas detenidas.
La concentración, que comenzó con un clima mayormente pacífico, se vio alterada cuando un grupo reducido de manifestantes encapuchados comenzó a arrojar piedras contra el vallado dispuesto por el operativo policial sobre la avenida Rivadavia. A partir de ese momento, la Policía Federal respondió con balas de goma, gases lacrimógenos y la intervención de un camión hidrante para dispersar a los agresores.
Según imágenes registradas en el lugar, algunos de los involucrados intentaron avanzar sobre el cordón policial e incluso habrían lanzado objetos contundentes y artefactos incendiarios. En medio del caos, se produjeron corridas y forcejeos que elevaron la tensión en la zona. Fuentes periodísticas confirmaron que hay al menos dos detenidos.
Una movilización con alto impacto
La protesta fue impulsada por las centrales obreras en rechazo a la iniciativa oficial que busca modificar aspectos centrales del régimen laboral. Aunque no se convocó a un paro general, se dispuso un cese parcial de actividades desde el mediodía, lo que generó complicaciones en distintos servicios.
La conducción sindical apostó a una demostración de fuerza frente al Palacio Legislativo mientras los senadores discuten el proyecto, que el Gobierno pretende convertir en su primer triunfo legislativo del año.
El núcleo de las críticas sindicales apunta a los cambios en los esquemas de contratación y despido, la extensión del período de prueba, la reducción de indemnizaciones y la implementación de fondos de cese laboral como alternativa al sistema tradicional. También cuestionan la flexibilización de convenios colectivos y la posibilidad de acuerdos individuales, al considerar que debilitan la negociación paritaria.
Desde la CGT sostienen que la propuesta implica un retroceso en materia de derechos laborales y la definen como un proceso de “ajuste” más que de modernización.
Transporte y servicios afectados
Si bien el Gobierno dictó la conciliación obligatoria en el conflicto con la UTA, lo que aseguró la circulación normal de colectivos, otras áreas se vieron alcanzadas por la medida. Los Metrodelegados anunciaron la interrupción del servicio de subtes y premetro desde la noche, mientras que gremios aeronáuticos, marítimos y portuarios anticiparon cancelaciones y demoras.
En paralelo al debate parlamentario, la calle volvió a convertirse en escenario de presión política. La CGT no descarta profundizar el plan de lucha con un paro general si la reforma avanza en el Congreso. Por ahora, el mensaje sindical fue claro: la disputa se libra tanto en el recinto como en las calles.
