Siete detenidos, heridos y una escena de violencia desmedida: el gobierno de Milei volvió a reprimir una protesta pacífica de adultos mayores que reclaman aumentos, medicamentos y dignidad.
Cómo todos los miércoles, los jubilados se concentraron para protestar frente al Congreso. Un megaoperativo cerró el perímetro del Congreso y reprimió brutalmente como acostumbra a personas mayores y a la prensa.
Desde hace meses, cada semana, un grupo de adultos mayores se moviliza para reclamar lo básico: una jubilación digna, medicamentos, tratamientos médicos y el fin del vaciamiento del PAMI. Pero esta vez, la respuesta del Gobierno fue más brutal que de costumbre.
El operativo se desplegó desde temprano. Un cerco de patrulleros rodeó el Congreso, mientras efectivos de la policía bloqueaban el paso por Avenida de Mayo. Cuando un grupo de manifestantes intentó avanzar hacia Plaza de Mayo, comenzó la represión. Balas de goma, empujones, corridas y siete personas detenidas. Varios jubilados resultaron heridos y otros debieron ser asistidos por los propios manifestantes.
La versión oficial habló de “agresiones y objetos contundentes”, pero los videos desmienten el relato: se trató de una protesta pacífica. Incluso organismos de derechos humanos denunciaron que algunos manifestantes fueron marcados con pintura para ser identificados más tarde, una técnica propia de regímenes represivos. También se impidió el ingreso al Congreso a toda persona que no fuera legislador, trabajador acreditado o prensa.
Miércoles de resistencia: nuevo operativo represivo de la Policía de la Ciudad con detenidos. Los jubilados estaban realizando la vuelta a la plaza, como cada semana, en un megaoperativo plagado de policías e hidrantes. pic.twitter.com/y8dw6HM9Ut
— La Izquierda Diario (@izquierdadiario) July 30, 2025
Además del rechazo al veto presidencial sobre el aumento de haberes aprobado por el Congreso, los manifestantes llevaban carteles con leyendas como “El FMI no se jubila, nosotros sí”. En agosto, las jubilaciones mínimas llegarán apenas a $314.305, en un contexto de inflación y pérdida total del poder adquisitivo.
“No se trata de un reclamo político, se trata de sobrevivir”, afirmó una de las organizadoras. El ajuste golpea con especial dureza a los adultos mayores, y el mensaje del Gobierno parece claro: criminalizar la protesta en lugar de escuchar el reclamo.
La escena se repite, pero cada vez con más violencia. Mientras Milei habla de libertad, los jubilados son arrastrados por reclamar lo que trabajaron toda su vida. Y aunque ya no tengan tiempo para esperar, prometen volver: “Si no salimos a la calle, nos borran”.
