La buena relación de Kicillof con la mayoría de los intendentes bonaerenses de la UCR disparó versiones de acercamiento.
Ayer por la tarde se filtró una imagen que sorprendió a propios y ajenos, ya que fotografiaron al gobernador de la provincia, Axel Kicillof junto al referente radical Federico Storani y al intendente de La Plata, Julio Alak. La imagen despertó diferentes teorías que adelantaban un armado anti Milei en la provincia.
El encuentro fue casual en un bar aledaño al edificio del gobierno porteño y cercano a la Facultad de economía donde el histórico dirigente radical da clases. Según pudo reconstruir este medio, Storani se encontraba tomando un café cuando irrumpió el gobernador, al que invitó a sentarse en la mesa.
En el encuentro se habló de política nacional, del papa Francisco, algo de política internacional, entre otros temas. Según expresó Storani, este encuentro no fue planeado, sin emabrgo por la afinidad ideológica en distintos temas como la oposición a Milei abrió las puertas a las especulaciones electorales.
Cabe destacar que el gobernador se encuentra en el medio de una interna en el peronismo porteño y que lanzó su propio espacio en busca de ganar músculo dentro de histórico partido justicialista.
En tanto, Federico Storani, siempre deja en claro su postura contra el Gobierno nacional, algo que lo diferencia del otro sector radical, hoy representado en Maximiliano Abad y Miguel Fernández. Dentro de la Provincia de Buenos Aires, el espacio radical se encuentra judicializado por irregularidades en las elecciones partidarias. En este contexto, Abad continúa al frente del comité provincia hasta que se resuelva esta situación.
A la vez, la buena relación de Kicillof con la mayoría de los intendentes bonaerenses de la UCR disparó versiones de acercamiento en algunos casos concretos.
Por ejemplo, en Tandil voces cercanas al municipio liderado por Miguel Lunghi dejaron trascender una invitación del axelismo para sumarse al armado del gobernador en el marco de un movimiento «en defensa de la democracia y contra el fascismo», algo que, por lo pronto, consideran «improbable» aunque no lo descartan por completo.
