El parlamentario bonaerense cerró 2025 con una de las mayores producciones legislativas del bloque, cuestionó las políticas de Javier Milei y representó a la Argentina en la firma del acuerdo MERCOSUR–Unión Europea.
Gustavo Arrieta cerró 2025 consolidado como una de las voces más activas del Parlamento del MERCOSUR. Desde su banca y como vicepresidente por la delegación argentina, el dirigente bonaerense combinó una fuerte producción legislativa con definiciones políticas que chocaron de frente con la agenda del Gobierno nacional. La defensa de la integración regional, la soberanía y los derechos sociales marcó el eje central de su gestión.
Durante el año, Arrieta encabezó por segundo período consecutivo el ranking de iniciativas presentadas en el PARLASUR, con 33 proyectos entre declaraciones, recomendaciones y pedidos de informes. Esa agenda incluyó cuestionamientos al ajuste económico en la Argentina, pronunciamientos sobre soberanía sanitaria y energética, y una fuerte crítica al alineamiento internacional impulsado por la administración de Javier Milei.
En su informe de gestión, el propio Arrieta sostuvo: “En 2025 consolidé mi rol como parlamentario del MERCOSUR, profundizando el compromiso asumido al representar a la Provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2023”. También afirmó que su labor apuntó a “promover un MERCOSUR más justo, democrático y soberano”, con una mirada puesta en las mayorías populares.
Uno de los hitos institucionales del año fue la firma del Memorando de Entendimiento entre el PARLASUR y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), concretada en agosto. El acuerdo surgió de una iniciativa impulsada por Arrieta el año previo y estableció un marco de cooperación en áreas estratégicas como salud, educación, infraestructura, innovación y cambio climático. El entendimiento fortaleció el vínculo entre el parlamento regional y los organismos de financiamiento del desarrollo.
En enero de 2025, Arrieta asumió como vicepresidente del PARLASUR por la delegación argentina. Desde ese lugar amplió su capacidad de articulación política con los Estados Parte y con actores clave del bloque. Según remarcó en su balance anual, ese rol le permitió “asumir nuevas responsabilidades institucionales y profundizar el diálogo político con los Estados Parte y con actores clave de la integración regional”.
El núcleo más visible de su tarea legislativa se concentró en 26 propuestas de declaración. Allí sobresalieron los repudios al discurso de Milei en el Foro Económico Mundial de Davos, a la decisión del Gobierno de retirarse de la Organización Mundial de la Salud y a los anuncios sobre una eventual salida de la Argentina del MERCOSUR. La Cuestión Malvinas, la soberanía nacional y el rechazo a injerencias externas ocuparon un lugar central en esos posicionamientos.

La agenda internacional también incluyó pronunciamientos sobre la situación humanitaria en los territorios palestinos ocupados y el conflicto en Medio Oriente, con llamados al respeto del derecho internacional y a una solución pacífica y biestatal. En paralelo, Arrieta promovió el multilateralismo como respuesta a un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas crecientes.
Ese perfil tuvo continuidad a comienzos de 2026, cuando el parlamentario representó a la Argentina en la firma del Acuerdo de Asociación MERCOSUR–Unión Europea, realizada en Asunción. Invitado en su carácter de vicepresidente del PARLASUR, participó del acto en el mismo escenario donde se firmó el Tratado de Asunción. Tras la ceremonia, definió el entendimiento como “un instrumento de profunda relevancia geopolítica” y advirtió sobre los desafíos que implicó para la industria nacional.
Arrieta sostuvo que el acuerdo “puede ser una oportunidad si se gestiona con inversión significativa y políticas públicas específicas que transformen los riesgos en oportunidades”, y remarcó el rol que deberán cumplir los parlamentos en el control democrático de su implementación. La definición marcó distancia del enfoque aperturista sin resguardos que impulsó el Gobierno argentino.
En su balance político, el dirigente reafirmó una mirada crítica sobre el presente regional y global. Señaló que su trabajo legislativo buscó dar respuestas frente a las desigualdades, la crisis ambiental y la fragmentación social. También dejó una definición de fondo sobre su horizonte político: “La integración regional no es solo una estrategia de desarrollo, sino un mandato histórico para construir una América Latina unida, soberana y socialmente justa”.
